Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CANTABRIA

La Universidad Menéndez Pelayo dedica un seminario a la comunidad gitana

"El pueblo gitano ha sabido mantener su dignidad como tal después de 500 años de persecución y acoso y de un apagón cultural que se prolongó otros 40", dijo ayer la socióloga y ex profesora de la universidad de París Henar Corbi, al inaugurar en Santander, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), un seminario sobre La comunidad gitana en España del que ella misma es directora."Nosotros, los payos", dijo en otro momento de su introducción a las tareas que comenzaron en el paraninfo de la Magdalena, "podemos enseñar muy poco a los gitanos; por el contrario, ellos son quienes tienen algo que decirnos en un proceso permanente de intercambio y enriquecimiento".

Henar Corbi justificó el hecho de que los problemas de una marginación étnica vayan a ser tratados en el ámbito de la UIMP, al considerar ésta como una de las primeras universidades que han admitido su compromiso con la sociedad española, al convertirse en laboratorio de reflexión de los problemas que a aquélla interesan, entre ellos el que afecta a la comunidad gitana.

El médico gitano Juan Manuel Montoya, director de programas de minorías étnicas, pronunció la conferencia inaugural en sustitución del antropólogo y académico Julio Caro Baroja, que no pudo desplazarse a Santander. Desarrolló el tema Aspectos evolutivos de la cultura gitana en España, y admitió la existencia en el pueblo gitano de un estilo de vida ciertamente adquirido por un colectivo humano que incluye modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar.

Según Montoya, el cambio social y económico experimentado en España ha causado un impacto notable en algunas formas de vida y en ciertos patrones culturales gitanos. "Los gitanos hemos cambiado más en los últimos 70 años que en los 500 anteriores de nuestra permanencia en España", dijo. Pero se lamentó de que la Constitución de 1978, a pesar de, sus postulados de igualdad, plena ciudadanía y respeto a la diferencia cultural para los gitanos, viene acompañada no sólo de la constante marginación económica y racista, sino también de nuevos mecanismos asimiladores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de junio de 1986