Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
MEXICO 86

Ramón María Calderé

El centrocampista del Barcelona es un payés enamorado de Cataluña

Monterrey
E. PÉREZ DE ROZAS ENVIADO ESPECIAL, Monterrey Si Ramón Maria Calderé hubiera estado allí, no se habría reído ni pizca. Algunos jugadores de la selección española se entrenaban durante la Eurocopa 84 y Julio Alberto tuvo ganas de contar un chiste. "¿Sabéis por qué los catalanes notienen nevera?", preguntó pícaramente el defensa azulgrana. "Pues porque no se creen que al cerrar la puerta se apague la luz". Hubo carcajadas, y suerte tuvo Julio Alberto de que allí no estaba Calderé, pues seguro que le hubiese dicho que era un chiste desafortunado.

Calderé ama apasionadamente su tierra, Cataluña, y seguro que no le gusta oír chistes en tomo al carácter y la idiosincrasia de los catalanes. Se trata de una anécdota sin importancia, aunque no sea ése el único punto de desacuerdo entre Julio Alberto y Ramón Maria. Por ejemplo, Julio Alberto atacó duramente al alemán Bernd Schuster y Calderé lo defendió y defenderá hasta la muerte. De pronto, se ha empezado a entenderlo todo. Julio Alberto ha hecho campaña a favor de Manuel Fraga y Calderé acaba de salir pidiendo el voto para Miquel Roca. Ahí está la diferencia. Pero una cosa les une por encima de todo: los dos salen al campo a partirse el alma por el Barcelona y por España.Un día, hace bastantes años, Calderé vio un anuncio en un periódico. Pedían muchachos que tuviesen condiciones para jugar al fútbol y en el Barcelona, nada menos. Y Ramón Maria escribió. A los dos meses le llamaron para que se pasara por allí para hacer una prueba y se quedó. Ahí empezó su historia. Su trayectoria deportiva puede contarse en un abrir y cerrar de ojos. Estuvo en el Barcelona hasta que se fue a hacer la mili a Alcalá y lo cedieron. Luego fue al Valladolid y, a continuación, de nuevo al filial del Barcelona. Por si las cosas no estuvieran lo suficientemente mal, en 1981 sufrió una seria lesión de rotura de ligamentos y se quedó nueve meses sin jugar. Al año siguiente, menisco.

De ahí, a la explosión popular pasaron escasas semanas. Terry Venables contó con él para el equipo que inició la temporada 1984-1985, en el Santiago Bernabéu, frente al Real Madrid. El Barcelona ganó 3-0. Calderé fue la figura y marcó el primer gol. No se trataba de un gol cualquiera, era el gol del abuelo. Y es que, cuando sus padres se iban a ver al Barcelona, Ramón Maria se quedaba bajo los cuidados de su abuelo y una tarde le dijo: "Abuelo, un día le meteré un gol al Real Madrid". Aquella noche sus paisanos de Vilarrodona, que se habían reunido en gran número en el casino del pueblo, festejaron el éxito del payés. Ramón Maria nació allí el 16 de enero de 1959. Pese a que su padre, Cristóbal, trabaja la tierra, él reconoce: "No he llevado jamás un tractor".

Sus compañeros del Barcelona le gastan bromas porque se ha comprado un flamante Mercedes-190 totalmente blanco. Tal vez les hace gracia que un católico practicante, admirador de Jesucristo y una de cuyas ilusiones es entrevistarse con el Papa lleve un coche de ese color.

Ahora, cuando regrese a Barcelona tras este exitoso Mundial, le pedirá audiencia al presidente y, sin hacer ruido, como buen payés, pedirá aumento de sueldo. México 86 ha significado su lanzamiento internacional, aunque hasta en eso ha tenido mala suerte, con la colitis y el posterior positivo en el control antidroga, en el que alguien le debió de hacer un sabotaje porque si algo tiene Calderé son energías. Si se drogara, correría. hasta en el descanso y, al intentar rematar un córner, saldría. volando como superman por encima del portero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de junio de 1986