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Entrevista:LA CAMPAÑA ELECTORAL

Suárez: "Saldré al paso de cualquier barbaridad que se diga en la campaña"

"Mientras yo fui presidente no hubo desgobierno en España" - "He demostrado ser dialogante y razonable" - "El PSOE ha ejercitado la fuerza con los débiles y discrepantes, pero no con los poderosos"

Miquel Roca, secretario general de Convergència y fundador del PRD, y Adolfo Suárez, presidente del CDS, son los candidatos centristas en estas elecciones. Los dos compiten por la presidencia, pero de momento sólo el segundo parece inquietar algo al actual inquilino. La entrevista de Miquel Roca se realizó sin conocimiento previo de las preguntas. Adolfo Suárez, tras varios aplazamientos, respondió a un cuestionario por escrito, ya que, al parecer, el otorrinolaringólogo le aconsejó guardar silencio durante unas horas. No quiso fotografías.

Adolfo Suárez, 53 años, abogado, es el presidente del Centro Democrático y Social, partido que construyó desde la nada después de abandonar UCD. Condujo a España de la dictadura a la democracia, bajo la dirección del Rey y con la colaboración de un amplio espectro de fuerzas políticas, desde Alianza Popular a los comunistas, pasando, por los partidos nacionalistas. Fue nombrado presidente el 29 de enero de 1976 y dimitió el 29 de enero de 1981, tras ganar las elecciones generales de 1977 y 1979.

Pregunta. La prepotencia socialista se ha convertido en una de sus obsesiones. ¿Dónde ve usted esa prepotencia?

Respuesta. No ha sido mi obsesión, sino la de ellos. He visto prepotencia en la forma de ejercer el poder. El Gobierno socialista ha mandado, pero no ha gobernado. Ha impuesto la fuerza de su poder, legítimamente obtenido, pero en muy pocas ocasiones ha convencido. Por otro lado, esa fuerza la ha ejercitado con frecuencia contra los discrepantes y los más débiles, pero no ante los grupos de presión más poderosos.

P. ¿No le hubiera gustado un partido unido y una mayoría holgada como la del PSOE? En ese caso, ¿no hubiera incurrido en los mismos errores de que acusa al PSOE?

R. Rotundamente, no. Siempre es deseable terier un partido unido y eso es lo que hemos realizado en el CDS. Es distinto el asunto de las mayorías. Yo hubiera podido gobernar respaldado por una mayoría absoluta parlamentaria, basada en pactos con alguna otra fuerza política, pero hubiera conducido a la marginación de otras fuerzas representativas en momentos trascendentales.

Desgobierno

P. Al menos, reconocerá que no es deseable una situación de casi desgobierno, como se dio después de 1979: ministros fórzados a dimitir, leyes frenadas, indisciplina parlamentaria...

R. Discrepo de las afirmaciones que se hacen en su pregunta. Mientras yo fui presidente, no hubo desgobierno en España. En 1979 se aprobaron los estatutos de Sau y Guernica, se desarrolló la Constitución y se democratizó la vida municipal, entre otras muchas medidas. Otra cosa son las imágenes que se trasmitían como consecuencia de los comportamientos de algunas fuentes de opinión, incluido el Partido Socialista. Hubo manifestaciones encabezadas por significados dirigentes del PSOE que portaban el lema el paro es el terrorismo de UCD. Se instrumentaban debates parlamentarios de acoso al Gobierno con ocasión de acciones terroristas.

Estos comportamientos no se dan hoy en el Parlamento y, por tanto, no se transmite ese clima de angustia a la opinión pública. En cuanto a dimisiones y leyes retiradas, son prácticas habituales en democracia y se han dado también, en menor medida, en estos años de gobierno socialista.

P. ¿Dónde ve usted el miedo de los españoles del que habla en su programa y en la campaña?

R. En mis conversaciones con miles de españoles. Hay miedo en los funcionarios a la instrumentación política en la provisión de puestos de trabajo. Hay miedo, en quienes dependen de la Administración por subvenciones o contrataciones, como muchas pequeñas y medianas empresas. Se está imponiendo la discrecionalidad en función de las simpatías, se temen posibles represalias si uno se atreve a discrepar. No se trata de un recorte jurídico de las libertades, sino del clima de ahogo que produce la creciente influencia del poder en la sociedad.

P. ¿Tiene la sensación de que el PSOE viene a por usted antes que a por ningún otro candidato?

R. Yo creo que esa sensación la comparten hoy todos los españoles que siguen la campaña. Parece molestarles nuestra crítica razonada desde posiciones progresistas y el apoyo creciente que estamos recibiendo entre los españoles.

P. ¿Se han cortado definitivamente los puentes hacia Roca y los reformistas? ¿Volvería a aliarse con Alzaga para ensanchar el grupo centrista?

R. Somos un partido claramente distinto de los dos que cita. Hemos hecho una alternativa de poder seria y no vamos a comprometer su futuro.

P. Roca le acusa de haber estado ausente del Parlamento y Alzaga en alguna ocasión le ha criticado por dedicarse a los negocios. ¿Encuentra justificadas estas críticas?

R. Sin comentarios. Yo me he dedicado en estos años a construir un gran partido de centro progresista desde la calle. En todos los debates importantes he manifestado mi opinión en el Parlamento, y en las actas constan las innumerables enmiendas presentadas en nombre de CDS por Agustín Rodríguez Sahagún.

Medidas concretas

P. ¿Qué medidas concretas adoptaría para paliar el paro, reducir el gasto público, aumentar la inversión y mejorar las prestaciones sociales sin aumentar la presión fiscal?

R. El paro es la primera prioridad de nuestro programa. Para combatirlo definimos doce grupos de medidas, entre las que resaltan las de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, que son las máximas generadoras de empleo; un plan de inversiones en obras públicas de infraestructura por 500.000 millones de pesetas y el abaratamiento del coste del dinero. Para financiar estas medidas y mejorar las prestaciones sociales, proponemos, por un lado, la fijación de prioridades presupuestarias y, por otro, una disciplina severa en el control del gasto público corriente desde la Presidencia del Gobierno, que se ha disparado en los últimos años, principalmente por las contrataciones de funcionarios, y las duplicaciones de gasto entre Administración central y autonómicas. Proponemos un pacto político para fijar las prioridades y controlar el déficit, y la financiación complementaria, si es necesaria, mediante deuda a largo plazo.

P. ¿Cerraría o privatizaría parte del sector público?

R. Consideramos imprescindible la mejora de la gestión en el sector público. Debe orientar su actividad hacia los sectores estratégicos, que no deben quedar en manos de las multinacionales, y hacia los sectores de tecnologías modernas cuyas necesidades de inversión o riesgo no puedan ser afrontadas por el sector privado.

P. ¿Mantendría la regulación del aborto en los términos actuales?

R. El Tribunal Constitucional ya delimitó las circunstancias en que el conflicto de intereses entre la madre y el nasciturus hacían constitucional el aborto y las garantías necesarias.

P. ¿Cerraría las centrales nucleares?

R. Hay que exigir que se dediquen muchos más recursos a las medidas de seguridad. No se puede, hoy por hoy, descartar su necesidad, pero hay que dedicar los mayores esfuerzos a la búsqueda de energías alternativas.

P. ¿Reintegraría a los militares de la UMD en el Ejército? ¿Por qué no lo hizo en su día?

R. Debe resolverse en la próxima legislatura. Nosotros habíamos respaldado con otros grupos políticos una proposición en este sentido, que no llegó a debatirse por la disolución anticipada de las Cortes.

P. ¿Cerraría las bases norteamericanas en España,

R. Proponemos la denuncia del Tratado bilateral y la negociación consiguiente de la desaparición de las bases norteamericanas. Es una consecuencia lógica del planteamiento del presidente González, cuando invitó en el referéndum a escoger entre el Tratado multilalteral y el Tratado bilateral.

Armas

P. ¿Mantendría a España en la actual situación dentro de la OTAN? ¿Usted, que capitalizó con tanto éxito su condición de ex presidente, por qué no hizo uso de su autoridad moral durante la campaña del referéndum y optó por el silencio?R. Mantendría a España en la situación aprobada por los españoles, esto es, sin integración en la estractura militar ni de derecho ni de hecho. España debe contribuir a reequilibrar las relaciones en el seno de la OTAN entre Europa y los Estados Unidos, para que no sean relaciones de subordinación. Expuse mi posición sobre el referéndum en el debate parlamentario.

P. ¿Seguiría exportanto armas sin consideraciones ideológicas?

R. No. En nuestro programa preconizamos impulsar la industria nacional de la Defensa, para disminuir nuestra dependencia del exterior, pero reclamamos la puesta en práctica de la cláusula de Derechos Humanos en la legislación reguladora del comercio exterior de armas.

P. ¿Qué razones le llevan a reducir la mili a tres meses?

R. Es una medida congruente con nuestra política de capacitación de la juventud y profesionalización de nuestras fuerzas armadas. Tres meses de educación militar intensiva son suficientes si se implantan métodos eficaces de formación.

P. Petróleo barato, grandes cosechas, reactivación de la economía internacional. ¿Cree usted que Dios es socialista?

R. Creo que el Gobierno socialista ha desaprovechado unas circunstancias económicas, exógenas a su gestión, muy favorables para la creación de empleo y para redistribuir con mayor justicia el coste de la crisis.

"El dinero no basta para lograr la adhesión popular"

Pregunta. Las referencias al 23-F que introdujo el PSOE indican que aquí, llegado un momento, puede valer todo. ¿Teme usted un bajonazo de Felipe González en el tramo final de la campaña?Respuesta. Estoy dispuesto a salir al paso de cualquier barbaridad que se cometa o diga. Espero y deseo que en España nunca se recurra a bajonazos. En todo caso, creo que lo que puede suceder es que recurran una vez más a la simplificación del debate entre Fraga y González.

P. ¿Sigue creyendo a esta altura de la campaña que los bancos influyen decisivamente en el reparto de escaños? Las perspectivas de Roca y Coalición parecen decir todo lo contrario.

R. Juega un papel importante en una campala tener o no dinero. Limita gravemente la posibilidad de comunicación con los ciudadanos y eso ha pretendido la banca con nosotros. Otra cosa es que baste el dinero para conseguir la adhesión popular.

P. Duro con los bancos, firme con los militares, nacionalista con los norteamericanos, desconectado de las fuerzas sindicales y no bien visto por la gran empresa... ¿No cree que le van a poner muy difícil la tarea de gobernar?

R. Me remito a las grandes transformaciones realizadas en mi etapa de presidente. He de mostrado ser dialogante y razonable como nunca se fue en nuestra historia, pero nunca he sido ni seré sumiso en la defensa de los intereses de España.

P. ¿A qué se debe su silencio respecto a un grupo social tan influyente como es la Iglesia?

R. Supongo que se refiere a la Iglesia Católica. Con ella y con otras confesiones religiosas he dialogado, y discrepado a veces, siempre que ha sido necesario.

P. ¿Además de los bancos, le abandonaron al inicio de la campaña algunas personas con las que usted contaba?

R. En mi larga vida política jamás me he sentido tan respaldado como ahora por los hombres y mujeres que forman el CDS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1986

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