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Entrevista:LA CAMPAÑA ELECTORAL

Roca: "Sigo pensando que hay sondeos que son actos de beligerancia"

"Yo puse la palabra España en la Constitución antes que el PSOE la bandera" - "Mi campaña cuesta 1.200 millones" - "Alfonso Guerra es un mentiroso"

Miquel Roca, secretario general de Convergència y fundador del PRD, y Adolfo Suárez, presidente del CDS, son los candidatos centristas en estas elecciones. Los dos compiten por la presidencia, pero de momento sólo el segundo parece inquietar algo al actual inquilino. La entrevista de Miquel Roca se realizó sin conocimiento previo de las preguntas. Adolfo Suárez, tras varios aplazamientos, respondió a un cuestionario por escrito, ya que, al parecer, el otorrinolaringólogo le aconsejó guardar silencio durante unas horas. No quiso fotografías.

Miquel Roca, 46 años, abogado, parlamentario brillante, uno de los padres de la Constitución, se presenta este año como candidato a la presidencia del Gobierno con el Partido Reformista Democrático (PRD) sin renunciar a ser cabeza de lista por Convergència i Unió en Barcelona.Pregunta. ¿Sigue pensando a esta altura de la campaña que hay sondeos electorales, que constituyen un acto de beligerancia?

Respuesta. Lo sigo pensando sobre todo cuando, tras publicar los resultados de una encuesta, se dice días después que éstos han sido minusvalorados. Sabía desde el inicio de la campaña que algunos sondeos nos iban a ser negativos y otros positivos.

P. ¿Cree en la manipulación política de los sondeos o en la incompetencia de los encuestadores?

R. Creo que hay una influencia política en la elaboración de algunas encuestas.

P. Lógicamente, piensa eso de las que le son negativas...

R. De las que son absurdamente negativas.

P. ¿Usted encarga encuestas?

R. Las encargo, pero no las publico. Ésas son las que me creo porque no tienen que engañar a nadie. Éstas son las que me dan una gran tranquilidad y las que me imponen no cambiar de estilo de campaña.

P. ¿Sus encuestas le siguen dando como una posibilidad a su alcance el listón que se marcó del 10% de votos?

R. Sí, sigue siendo un listón realista.

P. ¿En cuántos diputados cifraría el éxito de su operación?

R. No puedo ponerme un límite. Para nosotros lo importante es ser la tercera fuerza parlamentaria, como mínimo. Necesito, por tanto, tener los diputados que me permitan alcanzar ese objetivo, rebasando a Convergència i Unió, que va a entrar en la veintena.

P. ¿En caso de fracaso, su operación se disolvería?

R. De ninguna manera; aquí hay un partido. No contemplamos el fracaso, pero, si sobreviniera, el partido continuaría.

P. ¿Las dificultades que encuentra su mensaje para abrirse camino no pueden estar motivadas porque no es fácil entender que proponga otra forma de hacer España quien hasta no hace mucho no pronunciaba la palabra España?

R. Eso es falso. Si la gente no lo percibía, no lo sé. Pero desde 1977 puse la palabra España en la primera línea de la Constitución. Nosotros hemos hablado de España siempre y nadie nos forzó a poner en la Generalitat la bandera. Para entendernos: asumimos nosotros más rápido la terminología de España que los socialistas la bandera española, olvidando la republicana.

P. Hay cosas, sin embargo, que son difíciles de explicar o complicadas de entender: usted es candidato del Partido Reformista, en el que no milita, a la presidencia del Gobierno, mientras es secretario general de un partido nacionalista cuya razón de ser consiste, en gran parte, en enfrentarse al Gobierno de Madrid y al Estado.

R. Mi partido se afirma frente a una forma de hacer España, frente a la España monolítica y centralista. Nuestro nacionalismo es la defensa de un hecho de libertad, y queremos que España se estructure a sí misma como un hecho de libertad. Es lícito y sensato que queramos acabar con la dicotomía Cataluña / Madrid contribuyendo a definir de una manera distinta el Gobierno. Lo que me sorprende es que seamos más valorados y más respetados cuando decimos que nos quedamos en casa.

P. ¿Y no es una contradicción que sea candidato a la presidencia del Gobierno de España el segundo del presidente de la Generalitat? Usted es secretario general de Convergència por delegación de Jordi Pujol.

R. Por esa vía de argumentación, los andaluces no podrían votar a Rodríguez de la Borbolla, que es un segundo de Felipe González.

P. Perdóneme, pero no tiene nada que ver lo uno con lo otro.

R. Entonces lo formulo de otra forma. ¿Quién manda en Francia: el presidente Mitterrand, o Jospin, que es el secretario general de los socialistas?

P. Señor Roca, lo que está claro es que el señor Mitterrand es presidente de Francia y líder indiscutible de los socialistas. En el caso de Convergència, el líder se queda en Cataluña, y el segundo, que es usted, opta a la presidencia del Gobierno central.

R. Si me permite, yo tengo un liderazgo exclusivo por lo que hace al Partido Reformista. Jordi Pujol tiene el liderazgo indiscutido de Convergència. Reformistas y convergentes compartimos un mismo programa. No veo, por tanto, la contradicción.

P. ¿Está satisfecho de su campaña?

R. Sí, ésta es mi campaña, me reconozco en ella porque no me pierdo en enfrentamientos, sino que explico mi programa y ofrezco soluciones.

P. ¿Cuánto le cuesta la campaña?

R. Me cuesta 1.200 millones de pesetas.

P. Alfonso Guerra, que se considera experto, afirma que son 8.000 millones y que de ahí no baja una peseta.

R. Esto es una mentira. Le llamo mentiroso al vicepresidente del Gobierno. Nuestra auditoría estará a disposición de todo el mundo.

P. ¿Cuánto dinero le han dado los bancos?

R. Exactamente, 600 millones.

P. ¿Con quién se aliarán si el mapa parlamentario lo permite?

R. No haremos ningún acuerdo que no sea conforme con nuestro programa. No queremos llegar al poder a cambio de lo que sea.

P. ¿Qué le separa del PDP, del que ahora se muestra receloso?

R. No es que me separe nada; está en la Coalición Popular.

P. ¿Entonces lo que les separa es su socio?

P. Más bien, me separan las reflexiones internas que le han llevado a tener ese socio. Ellos son los que han de rectificar desde su propio proceso interno; a mí no me corresponde interferir en ello. Yo no puedo decir que haya diferencias cuando, en Cataluña, Unió Democrática, un partido democristiano, está con nosotros.

P. Adolfo Suárez sí afirma que existen grandes diferencias entre su partido y el de usted.

R. Yo no sé cuál es su modelo: es arafatiano en política exterior, es antiamericano en materia de seguridad, y en economía es partidario de la planificación, cuando esto ya no se lleva. Yo no sé dónde está. Sé dónde están los socialistas y Coalición, porque he convivido con ellos en el Parlamento, pero de las 1.500 votaciones que se han dado en el Congreso Adolfo Suárez no ha participado en más de 400. Con lo cual, no sé lo que piensa de la LODE, el aborto, la OTAN, la ley de Bases de Régimen Local, porque no las votó.

P. Pero le hubiera gustado llevar a Suárez en sus listas.

R. Ahora ya no. Yo hice antes de Galicia ímprobos esfuerzos para salvar la figura de Suárez, porque sabía que saldría muy perjudicado, pero sabía que después de Galicia esto se había acabado, pues intervienen factores, como el orgullo, que impiden el propio entendimiento.

La parábola de Churchill

El Partido Reformista enarbola de salida la bandera de la libertad. "Me indigna", dice Roca, "que se afirme que hay menos libertad que con el franquismo; eso no es verdad; lo que sí han traído los socialistas es el miedo a ejercer la libertad. En Almería una señora se acercó a mí en los lavabos para que le resolviera un asunto de una pensión, y atemorizada me pidió que no contara a nadie que había hablado conmigo. Eso me parece muy grave. Cuando Guerra amenaza con que el que se mueva no sale en la foto no se dirige sólo a los militantes de su partido; amenaza a todos los ciudadanos".Roca niega que ese abuso de poder y esa discriminación se dé en Cataluña. "Hay muchos casos de socialistas que han pedido la baja en la Administración como funcionarios para reingresar con contratos de servicios porque ganan mucho más". "Nosotros haremos algo de lo que el PSOE se olvidó, que es profesionalizar la Administración hasta el cargo de director general". Cuando habla de suprimir trámites administrativos no piensa en suprimir funcionarios: "De momento congelaríamos las plantillas". Se compromete a extender el silencio administrativo en sentido positivo para el ciudadano como forma de revolucionar los comportamientos de la Administración.

La reducción del sector público y del déficit es, junto a la promoción de empleo y reforma de la fiscalidad, el grueso del programa económico. Roca confiesa que van a cerrar y vender empresas, pero no quiso decir cuáles. En su programa afirma que con el déficit de Iberia se podría dotar a la justicia de todos los medios que precisa. ¿Qué harán con Iberia? "Habría que estudia bien el caso, pero se privatizaría o se le obligaría a entrar en un régimen de competencia".

Los reformistas -el ex presidente del Consejo del Poder Judicial es su cabeza de lista por Madrid- presentan un ambicioso programa de dotación a la justicia. No habla para nada de inspección y corrupción. "Eso no e asunto del Gobierno", afirma Roca; "eso compete al Consejo del Poder Judicial"

Niega Roca que exista el menor riesgo de involución. "Algunos agitan ese fantasma para erigirse en salvadores". Promete resolver inmediatamente la cuestión de la UMD. Es partidario de mantener todas las bases conjuntas hispano-norteamericanas, aunque reduciendo sus efectivos. Partidario de la OTAN, niega que hiciera campaña soterrada por el no para castigar al Gobierno. Si él gobernara, desmilitizaría a la Guardia Civil, no modificaría la regulación del aborto, mantendría el programa de centrales nucleares, no negociaría con ETA cuestiones referidas a la propia estructura del Estado y trataría de reducir la tasa de paro del 22% al 11% (un millón y medio de puestos de trabajo). Quiere un nuevo reparto de la tarta autonómica.

Pide este colofón para su entrevista: "Churchill ganó la II Guerra Mundial; los británicos le adoraban, pero perdió las elecciones porque no vieron en él al hombre de la posguerra. Con Felipe y Adolfo hemos llegado a Europa, pero para construir nuestra proyección europea necesitamos de otro estilo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1986

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