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El Gobierno no encuentra responsables en la catástrofe de la bahía de Algeciras

El informe elaborado por una comisión técnica gubernamental a raíz de las investigaciones que se siguen tras la explosión de los petroleros Petrogen One y Camponavia panameño y español, respectivamente el 26 de mayo del pasado año en la bahía de Algeciras, y que costó la vida a 33 personas, no recogerá responsabilidades concretas del accidente. Por su parte, el Juzgado de Instrucción de San Roque (Cádiz) ha decretado el secreto sumarial del caso. Un año después de la tragedia no hay versión Oficial.

El informe que un equipo técnico, nombrado por la comisión interministerial de Transporte de Mercancías Peligrosas, viene realizando desde el mes de mayo del pasado año, para investigar la explosión y posterior incendio de los petroleros Petrogen One y Camponavia -ocurridos en el pantalán de la refinería que la compañía Cepsa tiene en la bahía de Algeciras estará listo para su entrega al Gobierno antes de que finalice el mes de junio del presente año, según fuentes del propio equipo.En el mismo no se reflejarán responsabilidades concretas del accidente, en el que están implicados, además de varios ministerios -Transportes, Obras Públicas y Defensa-, importantes compañías aseguradoras internacionales. Según fuentes consultadas en el equipo que lleva Ias investigaciones, el informe recogerá una serie de conclusiones técnicas que sirvan al Gobierno para adoptar las medidas de seguridad necesarias en el campo del transporte de las mercancías peligrosas, para intentar evitar sucesos como el ocurrido en Algeciras.

Este equipo, coordinado desde Madrid por Cándido Martín Álvarez, del Ministerio de Transportes, está organizado en varios grupos de trabajo, encargado cada uno de aspectos diferentes, como sistemas de seguridad de los petroleros siniestrados, operaciones de los mismos una vez amarrados, tripulaciones, etcétera.

En el mismo se indica la necesidad de realizar inspecciones por personal cualificado. Por otra parte, el convenio denominado Marpol 73 y el protocolo del mismo de 1978, firmado por Panamá y en vigor en España desde el mes de octubre de 1994, indica que los buques mercantes a partir de 30.000 toneladas están obligados a contar con "tanques de lastre separado", es decir, que el agua de lastre vaya en sitio distinto a la carga. El Petrogen One tenía justamente 29.990 toneladas.

A las 11.10 del 26 de mayo del pasado año se producía una primera explosión, seguida de un incendio que alcanzó a los petroleros Petrogen One -abanderado en Panamá, con oficialidad japonesa y subalternos coreanos- y al Camponavia, de bandera española y propiedad de la compañía Campsa, cuando ambos se encontraban amarrados en el pantalán de la refinería Cepsa en el término municipal de San Roque (Cádiz). El primero acababa de descargar 25.000 toneladas de nafta -mezcla líquida de hidrocarburos que se obtienen por destilación del petróleo- que se estaba almacenando en la unidad destinada a la fabricación de aromáticos y gasolina de la citada refinería. A escasos metros se encontraba el Camponavia, con una carga de gasolina de 92 y 97 octanos.

Cadáveres sin identificar

Las versiones de testigos oculares en lo que respecta al buque en el cual se inició el incendio o explosión son contradictorias y apuntan a ambos como punto originario. No obstante, y según se recoge en uno de los informes en poder de la comisión técnica que investiga los hechos, "la mayoría de los cadáveres asiáticos llevaban el chaleco salvavidas puesto", lo que arroja dudas sobre la posibilidad de que tras producirse la primera explosión les hubiera dado tiempo a buscar los chalecos. El informe expresa la posibilidad de que "un pequeño incendio en alguna parte del buque fuera la fuente de ignición al encontrar una atmósfera explosiva por mezcla de vapores de hidrocarburo (1 a 10%) y produjese la cadena de explosiones". Aún permanecen sin identificar tres cadáveres de las 33 víctimas mortales del accidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de mayo de 1986

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