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Reportaje:ELECCIONES, EL 22 DE JUNIO

Veteranos de la transición abandonan el Parlamento

Gregorio Peces-Barba, Pablo Castellano y Pío Cabaníllas, entre los políticos 'ausentes'

Los jefes de fila de los grupos parlamentarios se apresuraron a anunciar, inmediatamente después de que Felipe González disolviera las Cortes el 21 de abril, que sus representantes en el hemiciclo no iban a ser muy diferentes tras las elecciones del 22 de junio. Estas apreciaciones son más ciertas cuantitativa que cualitativamente. Un importante ramillete de veteranos parlamentarios desaparecerá de la vida legislativa de este país después de haber permanecido desde el comienzo de la etapa democrática. Pablo Castellano, Gregorio Peces-Barba, Fernando Suárez y Pío Cabanillas serán algunos de los padres de la patria que dejarán su escaño.

Motivos profesionales, cansancio, incompatibilidades y diferencias internas de partido son las causas de la desaparición de experimentados parlamentarios que en el inicio de la nueva legislatura estarán ausentes de los escaños.Pablo Castellano se ha ahorrado el previsible disgusto de haberse visto excluido de las listas electorales, habida cuenta de su deseo de continuar durante cinco años con la plaza de vocal del Consejo General del Poder Judicial. Su actitud manifiesta en contra de la OTAN le valió la reprobación del comité federal y a pesar de que las agrupaciones cacereñas le propusieron masivamente, su "indisciplina" difícilmente hubiera podido ser absorbida por la dirección del PSOE hasta el punto de proponerle candidato al Congreso de los Diputados. Es unánime e interpartidista la calificación de "irrecuperable" que se otorga a la pérdida de Pablo Castellano ya sea en su acepción de orador de tribuna o en su otra vertiente de chispeante y caústico conversador en los pasillos de la Cámara.

Otra ausencia tangible será la del actual presidente del Congreso, Gregorio Peces Barba que se retira "por ahora" de la vida política para pasar al sosiego académico de la Universidad. Peces Barba, fogoso portavoz parlamentario del PSOE en la oposición y equilibrado presidente de todos durante los últimos cuatro años, ya hace mucho que anuncié su intención de abandonar escaño y sillón.

Notoria se antoja la desaparición del bloque de 60 parlamentarios que viajaron el pasado 1 de enero a Estrasburgo para ocupar la, representación española en el Parlamento Europeo.

Los aparatos de los partidos, sólo con algunas excepciones, han decidido que sus euros no se presenten en las elecciones del país propio, destacar el adios de los dos comisarios comunitarios Manuel Marín y Abel Matutes. En el caso socialista solo a Enrique Barón, Manuel Medina, Luis Planas y pocos más se les ha concedido la compatibilidad entre Bruselas y Madrid.

Lejos del ánimo del eurodiputado Fernando Suárez estaba el abandonar la política española por mor de su condición de parlamentario en Bruselas. En principio en la dirección de AP pensé en meditadas excepciones como iba a ser Suárez por su especial valía en el ámbito parlamentario, lo que despertó no pocos recelos. Al final, Fraga optó por medir todos los casos por el mismo rasero.

Después de 20 años, entre procurador y diputado, a Pío Cabanillas le afecta una incompatibilidad haber partido en enero hacia Europa ahora por las filas del Partido Liberal. La ley de incompatibilidades es precisamente la que excluye en su notaría al diputado del PDP, José Luis Alvarez quien no cambia su profesión por un acta parlamentaria.

Diputados en paro

Desde que el conflicto en el PNV se presentó con toda su crudeza, el diputado peneuvista en Madrid desde 1.977 Marcos Vizcaya, alineado con el sector de Carlos Garaicoetxea, supo que no volvería a la Carrera de San Jerónimo. Antes de que le excluyeran, él anunció su intención de retirarse de la política no con poco pesar de los que han sido sus compañeros de Cámara durante estos años.

Los aliancistas Eduardo Tarragona -con el record de preguntas por escrito al Gobierno, cifradas en cuatro mil-, Joaquín Fallos, Manuel Díaz Pinés, Javier Pérez Olivares y Santos Cascallana, son algunos de los parlamentarios del grupo popular que se han caido de las listas. Tampoco repiten Manuel Díaz Pinés, Manuel Cantarero del Castillo, Julen Guimón, Guillermo Kirkpatrick, y Luis Vega Escandón.

El disgusto del diputado aliancista Antonio Navarro se supone memorable, habida cuenta de que cuando Manuel Fraga le insistió en la necesidad de su presencia en Bruselas, como eurodiputado experto en temas agrícolas, éste aceptó a regañadientes y siempre con la condición de que regresaría a la vida política española para las elecciones legislativas.

La norma draconiana de dejar a todos los eurodiputados fuera de la confrontación política nacional le condena a permanecer en Estrasburgo hasta 1.987 y alejado de la Carrera de San Jerónimo hasta 1.990. Navarro se verá acompañado, entre otros, del centrista Leopoldo Calvo Sotelo que nada dice sobre su futuro político aunque sonríe complacido cuando escucha al reformista Miguel Roca.

Los socialistas Juan Barranco, Txiki Benegas, José Luis Corcuera, Donato Fuejo, Rudolf Guerra, Fernando Morán, Juan de Dios Ramírez Heredia, Antonio Sotillo, Xavier Rubert de Ventós, Carmen Solano y Josep Verde i Aldea serán otras de las destacadas ausencias en la próxima, legislatura.

Lo cierto es que los estados mayores de los partidos políticos han originado el desamparo y la frustración de no pocos diputados y senadores, desconocidos -para el gran público, que han sido excluidos de las -listas cuando su vida profesional, personal, y en muchos casos económica, estaba absolutamente orientada hacia el parlamentarismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de mayo de 1986