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Identificados los cadáveres encontrados el viernes en Vizcaya

Los dos cadáveres rescatados el viernes Por la Guardia Civil de una sima del término municipal de Galdames, en la cuenca minera de Vizcaya, fueron identificados ayer como los hermanos Isaac y Alfonso Alonso Álvarez, de 28 y 21 años de edad, respectivamente. Familiares de las víctimas reconocieron los cuerpos sin vida a media tarde y declararon que sabían quiénes eran desde la mañana, tras ver las fotograrías de los cadáveres en los periódicos.

La autopsia efectuada ayer en el depósito municipal de Galdames revelé que uno de los hermanos podría haber estado ya muerto cuando fue arrojado al fondo de la sima. Los forenses creen posible también que una herida que presenta uno de los cadáveres haya sido causada por un balazo. Para verificar esta hipótesis, se ha decidido practicar una segunda autopsia en Bilbao. Con estos dos asesinatos son cuatro los perpetrados en la misma zona de Vizcaya y en condiciones muy similares en el plazo de un mes.

Los hermanos Alonso Álvarez residían en Portugalete, a pocos kilómetros del lugar donde fueron encontrados, y faltaban de su domicilio desde el pasado miércoles, según los familiares. Éstos negaron que tuvieran relación con el tráfico de drogas, aunque la novia de Alfonso Alonso admitió que quiza consumía heroína en alguna ocasión.

Los dos hombres presentan varias heridas de arma blanca y tienen los rostros cubiertos de erosiones y hematomas provocados por la caída de los cuerpos hasta el fondo de una grieta escarpada de la cueva La Magdalena, que es, en realidad, un túnel artificial de grandes dimensiones abierto para extraer mineral.

A la explotación minera abandonada se llega por una antigua carretera, convertida en pista forestal, por la que se puede circular en un vehículo todo terreno, aunque para llegar al punto donde fueron encontrados los cadáveres hay que recorrer másde un kilómetro a pie.

Ajuste de cuentas

El descubrimiento del asesinato de los hermanos Alonso Álvarez parece reforzar la impresión de que la margen izquierda de Bilbao está sirviendo de escenario para un ajuste de cuentas relacionado con el tráfico de heroína y, concretamente, con algún alijo en cuya adquisición no se cumplieron las condiciones pactadas.A la eliminación de los cuatro hombres, los hermanos Alonso, el carnicero Daniel Simón Echevarría, de 37 años, y José Luis Perez Cao, de 25 -estos dos últimos, residentes en San Salvador del Valle-, hay que añadir indicios de tortura en el cadaver de Perez Cao.

La autopsia reveló que había recibido 32 puñaladas, aunque 28 de carácter superficial. Los investigadores creen que los autores de los asesinatos intentan arracar de sus víctimas alguna información concreta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de mayo de 1986