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SANIDAD

Muere una de las niñas siamesas de Guinea Ecuatorial

La autopsia realizada a Teresa, una de las niñas siamesas separadas la semana pasada, fallecida a las dos de la madrugada de ayer, ha confirmado que sus posibilidades de supervivencia eran nulas, dadas las múltiples malformaciones congénitas que sufría, según Vicente Rollán, jefe del servicio de cirugía pediátrica del hospital infantil del Niño Jesús. La otra niña, llamada Carmen, se recupera satisfactoriamente de la intervención en la que fue separada de su hermana; ha aumentado de peso, come bien y se muestra contenta.

El equipo médico ofreció el pasado jueves, al terminar la separación, una conferencia de prensa, en la que el doctor Rollán se mostró muy pesimista sobre las posibilidades de recuperación de Teresa, pero no quiso concretar un plazo de tiempo en el que se podría producir el fallecimiento porque, según dijo, "la biología da muchas sorpresas y los médicos cada vez somos más reacios a imponernos límites de tiempo".Teresa llego al hospital madrileño, con 45 días, el pasado 29 de marzo, procedente de Malabo (Guinea). Padecía una obstrucción intestinal y compartía externamente con su hermana la parte inferior de la espalda, una malformación que médicamente se conoce como siameses pigopagus. Además de su obstrucción intestinal, Teresa era más pequeña de tamaño que su hermana, presentaba una grave cardiopatía y carecía de riñones funcionales. Esta falta ha sido la causa directa de su fallecimiento, producido por un cuadro de insuficiencia renal aguda. La autopsia ha revelado que tenía además todas las vísceras, excepto el hígado -mayor de lo normal-, situadas en el lado inverso.

La diferencia de peso y tamaño que presentaba con respecto a su hermana fue uno de los factores que valoró el equipo médico para retrasar lo más posible la intervención. Mientras Carmen, pasaba de los tres kilos, Teresa apenas llegaba a los dos y medio.

La separación tuvo que realizarse urgentemente al presentársele de nuevo a Teresa, el miércoles pasado, una obstrucción intestinal que comprometía gravemente la vida de su hermana. La madre de las niñas, que tiene 22 años y un hijo varón de tres años, ha permanecido en el hospital junto a sus hijas desde que llegaron de Guinea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de abril de 1986