Miembros de la
Policía Nacional dispersaron el jueves en Vitoria a unas 400 personas que participaban en una procesión atea, durante la cual se exhibieron caretas demoniacas y hubo cantos anticristianos y gritos contra el Papa. El Gobierno Civil de Álava había prohibido el acto el día anterior y difundió una nota en la que afirmaba que no podían confundirse los derechos constitucionales con "el libertinaje y la falta de respeto a situaciones y creencias".-


























































