Entrevista:

Carlos Garaikoetxea, un año después

El ex 'lendakari' rehace su vida profesional, al tiempo que escribe las vivencias personales de su experiencia política

Carlos Garaikoetxea, de 47 años, cuando se cumple un año de su salida de Ajuria Enea, ha reanudado su antiguo trabajo como economista y abogado aunque reconoce que todavía tiene que organizarse, ya que aún no ha puesto en marcha su bufete. Los últimos meses los ha dedicado sobre todo al reciclaje profesional y a organizar algunos de los asuntos que abandonó hace 10 años, cuando se dedicó por entero a la actividad política. Primero como presidente del Partido Nacionalista Vasco, después como presidente del Consejo General Vasco y finalmente como lendakari del Gobierno vasco, puesto éste último que ocupó desde 1980 hasta el 23 de enero de 1985, día en que abandonó Ajuria Enea. Garaikoetxea comparte la vida entre Pamplona y Zarauz. Durante los 12 meses transcurridos, el ex lendakari del Gobierno vasco ha permanecido largas estancias en algunos países europeos, principalmente en el Reino Unido y Francia."He reemprendido mi trabajo profesional como economista y abogado, aunque todavía tengo que organizarme. Sigo también, como no podía ser menos, pensando y sintiendo lo que pensaba antes en mi actividad política, aunque sin el protagonismo y las responsabilidades institucionales de antes afirma el ex lendakari del Gobierno vasco, quien comenta también que está tratando de estudiar el Derecho Comunitario, "porque es algo muy importante dentro de mi profesión". Pero Garaikoetxea además escribe sus vivencias personales. "Tengo un montón de papeles de estos últimos años que quiero ordenar para que la historia de mis vivencias no la vea tan pintorescamente contada como la he visto contar en ocasiones, ya que he llegado a leer por ahí cosas que me correspondió hacer a mí cuando era presidente de la ejecutiva de mi partido que se las han llegado a atribuir a otro supuesto presidente que no lo era", comenta.

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Llagas abiertas

De momento, Carlos Garaikoetxea no tiene intención de publicar lo que está escribiendo. "Además", dice, "no sé si merecerá la pena hacerlo, porque hay muchas cosas que son historia menuda aunque para mí son de un gran valor". "Creo", agrega, "que a corto plazo es un poco problemático publicar este tipo de cosas, ya que las personas viven, las llagas están abiertas y no conviene hurgar en ellas. Lo que sí está claro es que no estoy dispuesto a que nadie escriba mi historia tergiversándola". El ex lendakari, que todavía no ha decidido dónde instalará su bufete, si en un lugar o en varios, comenta igualmente que lo que está escribiendo "no tiene una forma clásica de unas memorias, al estilo, por ejemplo, de las de Manuel Azaña, con días y horas, pero sí siguen un poco el desarrollo cronológico de los acontecimientos, sobre todo desde la época final de la dictadura". En su opinión, estos textos no son más que un intento de reconstruir su verdad, "porque creo que ésta es la verdad objetiva", asegura.

Carlos Garaikoetxea, al que se le nota relajado y muy tranquilo, cuenta, en lo que ha escrito hasta el momento, numerosas anécdotas y hechos curiosos, como el que le ocurrió a él mismo a la salida del Ministerio del Interior, adonde había acudido con Ajuriaguerra para'entrevistarse con algunos de los ministros del primer Gobierno después de la muerte de Franco. Garaikoetxea salió precipitadamente porque tenía que coger el tren para Pamplona, olvidando quitarse de la solapa de la chaqueta la tajeta de identificación para acceder al ministerio y en la que había dibujado un yugo y las flechas de grandes proporciones. Cuando iba en el tren notaba que muchas personas se le quedaban n*ando, hasta que al llegar a Pamplona se dio cuenta a qué se debía esto. También cuenta sus entrevistas con destacados líderes políticos, como Helmut Kohl o Eduardo Frei; anécdotas como la que le ocurrió estando en Panarná con los dirigentes del partido de Omar Torrijos, cuando apareció el vicepresidente de Cuba y se tomaron todos unas copas de champaña. También recuerda, como no podía ser menos, el 23 de febrero de 1981. "Algunos periodistas son testigos de mi presencia aquella noche en Ajuria Enea, pese a la porquería que se ha lanzado por ahí sobre mí, y mis conversaciones de esa noche con la Zarzuela, así como con el entonces capitán general de la VI Región Militar, quien me contaba incluso que sus hijos más pequeños, argumentando lo que había sucedido, no querían ir a clase al día siguiente", comenta.

Carlos Garaikoetxea asegura que no cobra ningún retiro del Gobierno vasco. "Lo que existe", señala, "es la llamada cesantía, que es un porcentaje que puede llegar a ser del 80% del sueldo de un año si se cumplen una serie de años de mandato. Se recibe como una especie de indemnización por despido procedente o improcedente al terminar, pero nada más que eso", dice riéndose. Garaikoetxea trabaja sólo, ya que ni siquiera tiene una secretaria que ordene sus papeles, clasifique la correspondencia o simplemente dé contestación a algunas de las numerosas cartas y llamadas telefónicas recibidas. "Tengo", afirma, "los buenos oficios de mi mujer, que me ayuda como tal, y mi anterior secretaria, que esporádicamente, y gracias a su generosidad, me presta su ayuda en ocasiones".

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Noctámbulo empedernido

El ex lendakari del Gobierno vasco comenta ser un desastre con los horarios, por lo que normalmente no los tiene. Afirma ser un noctámbulo empedernido y que trabaja hasta muy entrada la madrugada: "Normalínente las cosas que se me ocurren que pueden servir para algo suelen ser de noche". Tampoco es muy madrugador. Odia el método y la servidumbre de las agendas con fechas y horas fijas, si bien, no obstante, todas las semanas juega a pelota con sus amigos dos o tres veces. Después va con ellos a tomar unos vinos.

Desde su alejamiento de Ajuria Enea, Carlos Garaikoetxea no ha tenido mucha relación con la clase política. Con Adolfo Suárez ha tenido algunos contactos y mantiene una relación, aunque esporádica, muy cordial. "Con Fraga he tenido, sin embargo, muy poca relación, y en general mi vida está bastante apartada de la relación con los políticos en activo, con responsabilidades a nivel de Estado", señala. Carlos Garaikoetxea no permanece, sin embargo, al margen de la actividad política. "Sigo siendo parlamentario, y además, por el tipo de responsabilidad que he ostentado, hay mucha gente que suele acudir a consultarme cosas o a plantearme problemas; eso sin contar las innumerables visitas, cartas y llamadas telefónicas que recibo a diario, entre las cuales siempre surgen aproximaciones de este tipo", comenta. El ex lendakari del Gobierno vasco reconoce que es reconfortante recibir estas cartas y llamadas desde los lugares más insospechados con expresiones de simpatía y estímulo. Pero también le solicitan ayuda, generalmente trabajo. Garaikoetxea aprovecha ahora parte de su tiempo para pescar, andar por el monte, escuchar música y también para leer todo lo que puede. "Durante todos estos años he tenido la obsesión de procurarme un cierto aggiornamiento intelectual leyendo bastante ensayo y literatura política. Ahora, sin embargo, tengo un poco el reposo de leer narrativa, lo que antes me parecía casi una malversación de mi escasísimo tiempo". Así, ha leído últimamente las memorias noveladas de José Bonaparte y una biograria en inglés de Lincoln, de Gore Vidal. Continúa con su afición a la música clá sica, aunque con sus hijos a su al: rededor se está familiarizando con los Who o Elton John.

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