La aventura europea

El ex lendakari del Gobierno vasco Carlos Garaikoetxea asegura que no le desagradaría llevar a los foros europeos la causa del pueblo vasco. "Para mí", afirma, "sería una aventura fascinante trabajar desde el propio corazón de Europa, desde las instituciones europeas, por la transformación de Europa con la que yo sueño; la transformación de la Europa de los Estados-nación en la Europa de los pueblos"."El contribuir a que los Estados-nación vayan cediendo su soberanía a Europa y Europa vaya revitalizando el protagonismo de los pueblos que la forman, para mí es la aventura apasionante de los próximos años", comenta. Garaikoetxea ve su futuro con calma y serenidad. "Nunca", señala, "me postulé para ninguno de los puestos que ocupé, que creo son más de sacrificio que de gratificación personal. En esta etapa, una vez terminadas mis responsabilidades, me encuentro muy feliz con mis amigos, mi vida privada, pero cada cual es como es y yo sigo sintiendo y pensando como siempre. Sigo sintiendo muy hondamente a mi pueblo, incluso siento la angustia de la pérdida, por ejemplo, en Navarra de su conciencia vasca, de su idioma en particular. En ese sentido siento la pasión de la política así entendida". "Quiero seguir", agrega, "trabajando por mi pueblo y no, desde luego, necesariamente en los puestos que hasta ahora he ocupado".

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Carlos Garaikoetxea, un año después

Cuando se le interroga sobre su resurgimiento político Garaikoetxea es tajante: "Sería una petulancia por mi parte. Lo que no descarto es seguir a las órdenes de lo que se me pida que haga por parte de mis fieles y buenos compañeros del partido".

Sobre la crisis del Partido Nacionalista Vasco, Carlos Garaikoetxea dice que no quiere hurgar en esta herida. "No es fácil", asegura, "solucionar la crisis porque se ha llegado a unos enconamientos personales tremendos. Personalmente puedo decir que he sido objeto desde las calumnias más inimaginables hasta las más pequeñas y míseras. Estoy dispuesto a olvidar ese tipo de calumnias, pero la gente ve enconadas sus posiciones por este tipo de maniobras míseras y eso es a veces más duro de superar que una confrontación puramente ideológica". "Espero", concluye, "que los problemas se resuelvan. Como no puede resolverse jamás nada es por la imposición de un criterio y mucho menos por aplicar medidas disciplinarias".

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