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La policía reprime en Melilla con porras y botes de humo una manifestación pacífica de mujeres musulmanas

AVELINO GUTIÉRREZ, La Policía Nacional reprimió ayer en Melilla con porras y botes de humo una manifestación pacífica, no autorizada, de tres centenares de mujeres convocadas en contra de la ley de extranjería por la Asociación de Mujeres Musulmanas. En los incidentes resultaron heridas 15 personas, de ellas tres policías de las compañías de reserva enviadas especialmente a la ciudad. De los heridos atendidos en primera instancia en la casa de socorro, tres fueron hospitalizados, y su estado, según el director del hospital de la Cruz Roja, era "leve, salvo complicaciones".

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Poco después de las 10.30 horas, comenzó a formarse un numeroso grupo de mujeres en los accesos a la Cañada de la Muerte por la carretera de Hidum. Efectivos de la Policía Nacional les impidieron el paso hacia el centro. En las inmediaciones fueron detenidos los dirigentes de la asociación Terra Omnium Hussein Mohamed y Ab-durrahaman Mohamed, mientras que el comisario jefe de la policía, Eduardo Bueno, manifestaba al secretario general de la citada asociación, Halifa Mohamed, que ordenaría de inmediato cargar sobre, las mujeres concentradas.Poco antes de las 11.45, las fuerzas antidisturbios realizaron una pequeña carga con porras contra algo más de 200 mujeres concentradas en dicho barrio y, minutos después, las mujeres abandonaron el lugar con dirección a la plaza de España, hacia donde también marchaban grupos de mujeres musulmanas de otros barrios. A esa hora, en la citada plaza había ya unas 2.000 personas, entre manifestantes y curiosos.

A las 12.15 horas, tras haberse dirigido por tres veces a los congregados, la policía cargó sobre las manifestantes y utilizó botes de humo, pelotas de goma y porras. Inmediatamente se produjo una auténtica desbandada, mientras fuerzas de la policía golpeaban indiscriminadamente a personas de todas las edades, especialmente mujeres, y se registraron momentos de auténtico pánico.

La represión de las fuerzas especiales antidisturbios, tanto sobre unas 300 mujeres musulmanas concentradas como sobre los miles de personas reunidas junto a la plaza de España, fue contundente y calificada por el líder musulmán Aomar Mohamedi como "un crimen".

La intervención de las fuerzas especiales antidisturbios motivó que el grueso de las personas congregadas se dirigiera al parque Hernández y a la calle del Teniente Coronel Seguí, perseguido por la policía. Mientras tanto, procedentes de la Cañada de la Muerte y de otros barrios periféricos, se acercaban en ese momento al centro de la ciudad centenares de mujeres que, ataviadas de blanco y con banderas en las manos, habían salvado los controles colocados en puntos estratégicos.

Policía herido

Manuel Díaz Jiménez, director de la casa de socorro, manifestó que fueron 15 las personas atendidas en el centro, de ellas tres policías; uno de los cuales presentaba una herida presumiblemente hecha por arma blanca.

Al filo de las dos de la tarde, y mientras el delegado del Gobierno, Andrés Moreno Aguilar, atendía una llamada efectuada por el defensor del pueblo, Joaquín Ruiz-Giménez, la Delegación del Gobierno difundió una nota oficial. Su texto señala que "al no haberse hecho caso de las reiteradas advertencias" de la citada delegación sobre la ilegalidad de la convocatoria y ser agredidos en la plaza de España varios miembros de la Policía Nacional, "éstos se vieron obligados a disolver a los manifestantes, empleando con gran prudencia algunos medios antidisturbios mediante el lanzamiento al aire de botes de humo".

El líder del colectivo musulmán y presidente de Terra Omnium, Aomar Mohamedi Dudu, afirmó que una represión semejante es intolerable en un Estado democrático.

Aomar anunció para hoy el inicio de una huelga general indefinida por todos los establecimientos musulmanes, ampliada a los niños, que tampoco acudirán a clase.

Por último, calificó al director general de Política Interior, Rafael de Francisco, como "un resentido contra todo lo que huela a árabe".

La situación por la tarde era muy tensa en Melilla. Los comercios musulmanes cerraron y en los barrios seguía patrullando la Policía Nacional, uno de cuyos vehículos fue alcanzado por dos cócteles molotov lanzados por musulmanes en el barrio del Polígono. Uno de los musulmanes fue detenido y puesto a disposición judicial.

Rafael de Francisco negó ayer que hubiera demasiada dureza en las acciones policiales y señaló que. los Estados democráticos tienen una serie de herramientas severas utilizables. Recordó que la manifestación no estaba autorizada y señaló que, si los líderes musulmanes no solicitan organizar ese tipo de actos, se arriesgan a que la policía actúe con severidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de enero de 1986

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