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Ruiz-Mateos permanece arrestado en su residencia desde últimas horas de la noche de ayer

José María Ruiz-Mateos, ex presidente de Rumasa, está desde las 23.03 de ayer preso en su propia casa. La prisión atenuada, concedida por la Audiencia Nacional, supone unas condiciones muy benignas de excarcelamiento para el preso más famoso de España. Ruiz-Mateos podrá salir de su domicilio para atender sus negocios o temas relacionados con su defensa, podrá comunicarse libremente por teléfono y hacer declaraciones a la Prensa. Las únicas limitaciones son que deberá contar con previa autorización del juez y salir acompañado de vigilancia policial y de alguno de sus abogados, entrelos que figura su hijo mayor, Zoflo. El tiempo que el empresario jerezano permanezca arrestado en su domicilio contará como de prisión cuando el ex presidente de Rumasa tenga eventualmente que cumplir la pena que pudiera derivarse de los delitos por los que tiene pendiente causa penal.

La finca número 4 de la calle Alondras, en la zona residencial de Somosaguas, en las afueras de Madrid, vivía desde el mediodía de ayer una inusitada expectación. En el interior, la impaciencia de la familia quedaba revelada por los tres más pequeños de los 13 hijos de Ruiz-Mateos, que continuamente se asomaban al jardín ansiosos por el acontecimiento. Afuera, más de medio centenar de periodistas hacían guardia para dar fe de la llegada del preso.El retraso en la excarcelación de Ruiz-Mateos, que teóricamente se podía haber producido poco después del mediodía de ayer, se debía a las trámites burocráticos y a la disposición del dispositivo judicial que, con cargo a los presupuestos del Estado, ha de responder de su seguridad y vigilancia.

El juez Lerga, titular del Juzgado de Delitos Monetarios, dictó ayer una providencia por la que se ponía en práctica el auto que el viernes decretó la Audiencia Nacional. En este nuevo auto, como consecuencia del recurso interpuesto por los fiscales especiales del caso Rumasa, se ratifica la pertinencia del arresto domiciliario, pero en condiciones mucho más ventajosas para el procesado, porque las anteriores limitaciones sobre su libertad de expresión y de movimiento podrían ser inconstitucionales.

Para dar a conocer el cambio en su situación carcelaria, el juez Lerga citó a Ruiz-Mateos en la sede del juzgado, a la que éste llegó a las 12.40 de ayer procedente de la cárcel de Alcalá-Meco. Ruiz-Mateos entró irritado, manifestando únicamente: "Estoy contento por estar con mi familia, pero sigo preso y maltratado". Salió desafiante hora y media después, haciendo con los dedos el signo de la victoria mientras gritaba: "No quiero prebendas; no quiero privilegios ni favores: sólo quiero justicia. Si soy culpable de algo, que me castiguen; pero si soy inocente, que me lo reconozcan y me dejen en paz".

Sin embargo, tuvo que volver a Alcalá-Meco porque la ley general penitenciaria establece que los presos, antes de abandonar la cárcel, deben hacer liquidación de su pecunio y cumplimentar otros requisitos. También faltaba que la Dirección General de la Policía estableciera el dispositivo de seguridad porque es a ésta, y no a la policía judicial, a quien ha sido encomendada por el juez la vigilancia y seguridad del detenido.

Vigilancia del chalé

A las 16.05 llegaron a Sornosaguas cuatro policías nacionales al mando de un cabo para reconocer el terreno. Tres de ellos se quedaron ya de guardia: uno en la garita junto a la puerta de entrada, y dos patrullando por el jardín vallado que circunda la vivienda.El ex presidente de Rumasa, que tiene que responder por los delitos por los que el 23-F de 1983 fue expropiado por el Gobierno, se mostraba ayer satisfecho de esta primera circunstancia favorable en el curso de su proceso.

A las 6.30 llegaron al chalé Villa de Rota las primeras flores de amigos o admiradores. A esa hora la familia -en el chalé esperaban, además de la mujer de Ruiz-Mateos, sus 13 hijos y el esposo de una de las hijas, Socorro- ultimaba con esmero los detalles del recimiento después de su exilio, extradición de la RFA y mes y medio de internamiento en la prisión de alta seguridad de Alcalá-Meco. Su hija Paloma comentaba que posiblemente cenarían pollo con patatas fritas, el plato preferido de su padre, y el pastel de chocolate que prepara la propia esposa del financiero, Teresa Rivero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de enero de 1986

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