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"El proyecto de televisión paneuropea es todavía una utopía"

El sociólogo británico Denis McQuail se muestra pesimista ante un proyecto de televisión paneuropea y afirma que es todavía una utopía plantearse en los países comunitarios un futuro unido por un proyecto común de televisión. Estas manifestaciones las hace a propósito de la difusión del Libro Verde sobre televisión europea titulado Televisión sin fronteras. McQuail, autor de varios libros y catedrático de Comunicación de Masas en la universidad de Amsterdam, ha participado recientemente en el seminario experimental Cuenca, ciudad global, organizado por la universidad Internacional Menéndez Pelayo en la capital manchega.

"Los principios que se intentan aplicar a través del Libro Verde quitan mucha autonomía a los países miembros de la CEE", dice McQuail. "Creo que Europa pretende, con la televisión sin fronteras, defenderse de las grandes multinacionales, y especialmente de Estados Unidos. Pero no estoy del todo seguro de que exista esta necesidad de defenderse. La actitud negativa contra las multinacionales no es causa suficiente para unir al continente europeo en un proyecto común de televisión".Las barreras para la comunicación europea, para definir un proyecto común de televisión, se sitúan, de acuerdo con McQuail, en la fragmentación de intereses. "El autointerés nacional continúa siendo la tendencia predominante entre los Gobiernos. La europeización realizada en algunos terrenos en nombre de objetivos políticos y económicos no tiene el mismo sentido en el terreno cultural y de la comunicación porque existen problemas culturales y de diferencias lingüísticas casi insalvables".

Denis McQuail -que estudia en la actualidad, con el Euro Media Research Group (Grupo de Investigación de Euromedios), la comparación de las políticas nacionales en Europa sobre nuevos medios de comunicación- dice que las uniones europeas serán, en caso de llevarse a efecto, una: cosa de minorías. "Existen experiencias de países con fronteras comunes, y esto demuestra que los países no están dispuestos a ver la televisión de otros, excepto en contadas excepciones. La CEE no es el organismo adecuado para lanzar un proyecto de televisión conjunta".

Ni televisión global ni local

Frente al fenómeno de globalización que supondría un proyecto europeo de televisión podría hablarse de otro de televisión local, pero tampoco cabe registrar esta última tendencia en Europa, según McQuail. "La televisión local todavía está en mantillas en Europa. Ha habido intentos con un cierto éxito en Francia y en Italia, pero el resultado ha sido una televisión más bien regional. Lo que va a ocurrir es que los canales nacionales se van a dividir: unos van a quedarse como estrictamente nacionales y otros se van a hacer más regionales y locales. La televisión por cable va a tener mucho que decir en esta última modalidad".El sociólogo británico enjuicia también el fenómeno de la privatización de la televisión y dice que las múltiples formas de hacer quebrar los monopolios de las telecomunicaciones y de la televisión "no llevarán consigo inevitablemente la pérdida de calidad, sino que, incluso en muchos casos, ayudarán al aumento no sólo de la diversidad, sino también de la calidad. Aunque así no fuera, el concepto de libertad de expresión debe aplicarse no sólo a los medios escritos, sino también a los audiovisuales.

Se ha hablado mucho de la amenaza que tienen planteada estos nuevos medios audiovisuales para con los medios escritos.

Para Denis MacQuail no existe tal amenaza, sino simplemente un reto. "Lo que va a cambiar necesariamente es la idea que tenemos, que hemos conservado desde el siglo XIX, de lo que es hacer un periódico. Ahora no existe línea divisoria entre un medio y otro. El soporte impreso se hace informático y visual, y el visual toma muchas de sus características del impreso". McQuail piensa, no obstante, que la Prensa, a corto plazo, deberá dedicarse más a la función de formar opinión y de seleccionar y analizar la invasión informativa.

Acceso de los usuarios

Uno de los problemas más difíciles con los que se enfrentan los teóricos y sociólogos de la comunicación de este tiempo es analizar el porqué del escaso acceso que tienen al proceso de comunicación los usuarios de la misma, precisamente en una etapa de opulencia comunicativa y tecnológica."El poder de la información", añade, "continúa en manos de los grandes centros productores y distribuidores. Los intereses comerciales son los que están creando las exigencias de consumo de más televisión, más satélite o más cable, lejos y por encima de lo que en realidad demanda el ciudadano normal".

"Los nuevos medios permiten una mayor participación", explica McQuail, "pero estos beneficios potenciales no van a ocurrir automáticamente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de noviembre de 1985

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