Maurice André, entre el barroco y el virtuosismo
El trompetista francés Maurice André (Alés, 1933) es uno de los más populares y perfectos virtuosos de nuestro tiempo. André alterna el repertorio más riguroso, con inclinación hacia el barroco y el clasicismo, y los ejercicios de acrobacia virtuosística que, por supuesto, realiza de modo electrizante. Así, su bis del aria de la Reina de la noche, de Mozart, premió el entusiasmo del público para Hummel y Alessandro Marcello.El prolífico Hummel (1778-1837), cuyo recuerdo está hoy ligado al piano aunque compusiera obras de todo género y practicase incluso la dirección operística, aparece en su Concierto en mi bemol, como en tantas otras partituras, ligero, amable y, por supuesto, intrascendente. Parece una anticipación de Jean Français, un minimalista de su tiempo.
Orquesta Sinfónica de RTVE
Director: M. Ángel Gómez-Martínez. Solista: Maurice André, trompetista. Obras de Bach, Hummel, A. Marcello y Turina. Teatro Real, 14 y 15 de noviembre.
Otras emociones contienen los pentagramas de Alessandro Marcello, hermano mayor de Benedetto. Nacido en Venecia en 1669, dos años antes que Albinoni y nueve que Vivaldi, de la música de Marcello fluye análoga melancolía a la de sus conciudadanos, como si la célebre laguna condicionara los sentimientos y el modo de expresarlos.
Todo lo que se pueda decir del más alto virtuosista ha de aplicarse a Maurice André en, lo técnico y en lo musical, incluida una personalidad capaz de apropiarse de todos los autores para devolverlos en su visión personal. La colaboración de Gómez Martínez y la RTVE fue buena en general y excelente en Mozart. Ahí el maestro granadino evidenció su vocación y práctica teatral.
En Joaquín Turina, cuya Sinfonía sevillana se aviene mal con Marcello, Hummel y Bach, Gómez Martínez y la orquesta se comportaron al modo español según suele entenderse por Europa: máxima brillantez, máxima feria de ritmos y de colores, máxima alegría y el único remanso de la Petenera, el momento más evocativo del Turina sinfónico de 1920, cifra y signo de un sevillanismo triunfante a la sazón en el teatro, en los versos y en la pintura. De representación, poesía y plástica tiene mucho esta sinfonía poemática o episodio pintoresco, que así fue subtitulada el día del estreno en el Real, 30 de marzo de 1921.
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