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Un caso al revés

El caso de Juan Cuenca, senador socialista por Granada, es exactamente lo contrario de lo que ocurrió con Antonio Rosa, senador por Badajoz y secretario general de UGT de esta provincia. Rosa renunció a su escaño en el Senado por entender que "entre el partido y el sindicato debo escoger a UGT". Antonio Rosa tomó su decisión al haber aprobado su organización la realización de movilizaciones contra el proyecto de pensiones. En aquella ocasión el dirigente ugetista dijo que no le parecía coherente encabezar los actos de protesta en su calidad de secretario general de UGT, y votar en el Senado a favor de la ley.La reacción del PSOE fue fulminante. El partido le destituyó como portavoz socialista en el Parlamento extremeño. Rosa fue el único diputado que tomó esta decisión. El secretario general de UGT, Nicolás Redondo, fue también el único que votó contra su grupo en el Congreso de los Diputados.

Al menos otros 14 parlamentarios socialistas tenían cargos de máxima responsabilidad en UGT. Todos votaron a favor de la ley, y, muchos de ellos participaron, a la vez, en las manifestaciones contra la reforma de las pensiones, cumpliendo así con la disciplina del partido y el sindicato.

Aunque a nivel confederal UGT decidió no imponer ninguna sanción contra los sindicalistas que apoyaron en el Parlamento la reforma, en las organizaciones de base el tema no se ha dado por cerrado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de octubre de 1985