La incomparecencia de un cónsul
El retraso en la devolución de los restos mortales de Socorro Delgado Cabras, la única española desgraciadamente muerta en el accidente del tren París-Port Bou de la noche del 30 al 31 de agosto pasado, se debió a que no hizo acto de presencia el cónsul español requerido para hacerIas diligencias oportunas, cosa que ha provocado las denuncias a la Prensa e indignación de las familias y amigos de las víctimas, dándose además el bochornoso caso de que el diplomático español fue el único ausente en el lugar de la tragedia.Como compañero de Socorro y entristecido e impotente por lo irreparable, quiero hacer pública la incompetencia y nula sensibilidad de las autoridades españolas que permitieron el incomprensible retraso en el traslado a Barcelona de los restos. ¿Acaso era una ciudadana de tercer, cuarto o quinto orden? o ¿es que el Estado sólo se preocupa de atender solícito aquellas otras desgracias acaecidas entre su funcionariado? Socorro Delgado no era ningún personaje famoso del toreo, embajador o subsecretario. Pero era, eso sí, una mujer trabajadora que respiraba entrega y compromiso para con su clase, y su lucha sindical hacía temblar a muchos de los que ostentan el poder. Era, en definitiva, una mujer vital, activa, progresista; un vivo testimonio que hará de su presencia algo perenne en miles de corazones de personas que, como ella, seguimos luchando por esa sociedad igualitaria a la que no renunciamos.-
Polinyá del Vallés, Barcelona.


























































