Militantes de Herri Batasuna apedrean a la policía autónoma vasca

Manifestantes de Herri Batasuna protagonizaron ayer, pasada las ocho de la tarde, graves incidentes en San Sebastián al término de la tradicional misa de la Salve, cuando la comitiva de las autoridades, entre las que se encontraba el lendakari, José Antonio Ardanza, se aproximaba al Ayuntamiento donostiarra.Los manifestantes apedrearon los cordones de la Ertzantza (policía autónoma vasca) y a todas aquellas personas, muchas ellas simpatizantes del PNV, que se encontraban dentro del área de protección policial, que se vieron obligadas a buscar refugio en los soportales del bulevar.

Algunas personas fueron atendidas con profundas heridas preferentemente localizadas en la cabeza a consecuencia del lanzamiento de piedras, botellas, vasos, hierros y otros objetos.

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La Ertzantza, que mantenía dos cordones policiales en torno a un lateral del Ayuntamiento soportó durante casi 40 minutos el apedreamiento sistemático sin pasar a la carga.

Finalmente, los agentes antidisturbios de la Policía Nacional que habían permanecido hasta ese momento ocultos a la vista del público protegiendo el Gobierno Militar, pasaron a la acción entre el aplauso de muchas de las personas que se encontraban acorraladas por el apedreamiento.

Ante la carga policial, los manifestantes, muchos de los cuales se jaleaban entre sí cuando algún proyectil alcanzaba claramente un blanco policial, se disolvieron con rapidez distribuyéndose por la parte vieja y por otras áreas del centro de la ciudad.

Al igual que años atrás, en los que se repitió el apedreamiento de la comitiva de las autoridades, los manifestantes de Herri Batasuna se habían concentrado coincidiendo con el acto oficial "en defensa de la ikurriña".

En la víspera, la dirección de Herri Batasuna afirmó que había dado instrucciones estrictas a sus militantes para evitar que se produjeran incidentes, al tiempo que, pedían que no hicieran acto de presencia ni la Policía Nacional ni la Ertzantza.

Los dirigentes de HB restaron importancia a los insultos que previsiblemente iban a recibir las autoridades vascas al día siguiente señalando que este tipo de manifestaciones, "es un elemento más de la fiesta. Ahí está, indicaron, el riau-riau donde se les dicen burradas, insultos a las autoridades, pero no pasa nada". De hecho, cuando la comitiva de las autoridades partió del Ayuntamiento para dirigirse a la iglesia de Santa María los manifestantes, más de medio millar, se limitaron a dar gritos de "ertzantza-policía la misma porquería, PNV traidor, gora ETA Militar, presoak kalera, ikurriña bai, española ez" y otros.

Poco después, concejales de HB colocaron la ikurriña en un balcón del Ayuntamiento entre aplausos cerrados y gritos de independencia y Gora ETA Militar.

A continuación, los manifestantes sin modificar el repertorio de consignas enarbolando numerosas ikurriñas iniciaron su marcha por las calles de la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de agosto de 1985.

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