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Tribuna:

La falta de dinero provoca escasos niveles de contratación

La nota más destacada en este último ciclo semanal ha estado, sin duda alguna, en la falta de actividad que se ha apreciado en los mercados de valores, llevándolos a registrar mínimos en el volumen de contratación con una continuidad que dice mucho de la tendencia que predomina actualmente.La ausencia de dinero ha permitido a las partidas vendedoras imponerse sin ningún tipo de problemas en la mayoría de los casos, ya que la actuación de la inversión a muy corto plazo se ha mantenido paralela y ajena al suave goteo a la baja. Las diferencias de los indicadores parciales, con respecto al viernes anterior, registran una mínima diferencia positiva en construcctoras y químicas, una discreta resistencia en el sector bancario y un decidido interés por el descenso en el resto, entre cuyos componentes hay que destacar a eléctricas y Telefónica, tan desasistidas de la presencia de dinero en sus corros que también en estos casos se ha llegado a mínimos en la contratación.

El ambiente que envuelve a los mercados, aparte del veraniego, no es como para animar a nadie. A principios de la semana se conocían algunos datos sobre el crecimiento del producto interior bruto en el primer semestre de este año, que se sitúa por debajo del 1%, con lo que se presentan serias dificultades para poder conseguir incluso ese 1,9, resultado de la última revisión a la baja de las previsiones iniciales. El conocimiento previo de datos aislados llevó a más de un asiduo a los patios de operaciones a afirmar que esto ya se sabía y que por eso la bolsa está como está desde hace ya varios meses.

Sea por anticipación o bien por pura apatía estival, el caso es que el dinero no se acerca a la renta variable y sí, en cambio, a los pagarés del Tesoro, que en estas cinco jornadas, y para el mercado madrileño, han alcanzado sobradamente los 25.000 millones de pesetas, con unos tipos de interés anuales máximos del 13,875%, que se vieron rebajados en las dos últimas sesiones. Estas cifras contrastan con las registradas por las acciones, que quedaron muy por debajo de los 4.000 millones, y esto en el mercado que acapara la contratación de renta variable.

Las alegrías, aunque en esta semana fueron casi exclusivamente tristezas, estuvieron a cargo de la especulación, muy centrada en torno a cuatro o cinco valores que llegaron a alcanzar precios verdaderamente asombrosos para después producir más de un mareo con sus caídas. Pero en las bolsas, y en verano, funciona la máxima de que cuando algo no existe hay que inventarlo, y es por esto por lo que la inversión a muy corto plazo elabora de cuando en cuando alicientes adicionales con los que pasar el tiempo. Es algo que habría que saber agradecer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de agosto de 1985