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Perseguir al desnudo

La campaña antidesnudista en Galicia ha sustituido la estaca por los procesamientos

Santiago de Compostela

Apenas había transcurrido una semana desde la notificación del procesamiento por escándalo público a 14 desnudistas -detenidos por la Guardia Civil en la playa coruñesa de Baroña dos años antes-, cuando el pasado 27 de junio una pareja de jóvenes recibió en otro arenal de Bouzas (Vigo) su bautismo de estaca, de manos de un nutrido grupo de padres de familia que expresaban por medio de esta contundente dialéctica su disconformidad con la toma de baños de sol integrales. Era, aparentemente, el reinicio por tercer año consecutivo de una suerte de cruzada que, con más de una sotana de trasfondo, ha llegado a convertir la práctica del desnudismo en una de las más peligrosas actividades del verano en Galicia.

Los últimos tropiezos judiciales y fisicos padecidos por los desnudistas gallegos parecen anunciar la continuación de una larga serie de conflictos que empezó hace ya varios años, cuando un campista sufriera lesiones de cierta consideración al ser agredido en las islas Cíes, sin otra razón aparente que la de no utilizar bañador en la playa.Aquel primer incidente, en principio aislado, sirvió de pauta para la generalización de las agresiones físicas, a partir del verano de 1983. La exhibición de palos como argumento disuasorio y su utilización contra los cuerpos desnudos de los bañistas se repitió, durante ese año y el siguiente, en la playa pontevedresa de Barra (Cangas) y en la coruñesa de Baroña (Porto do Son), tradicionalmente visitadas por los aficionados al naturismo que apreciaban en ellas el aislamiento derivado de las dificultades de acceso.

Paradójicamente, no fue la reiteración de las agresiones, sino el empleo de la denuncia policial por parte de los paisanos lo que propició la autoorganización de los naturistas en una Coordinadora Nudista Ecológico-Radical, que desde hace dos años mantiene un festiva lucha contra la intolerancia vestida de garrote, con el objetivo último de liberalizar por completo la práctica del desnudismo. En Barrañán, La Coruña, Barra, Cangas y Pontevedra, fuerzas de la policía nacional y la Guardia Civil retiraron la documentación y detuvieron a grupos de personas que tomaban el sol desnudas en la playa, son los precedentes inmediatos del actual procesamiento de 14 personas. El próximo 5 de septiembre deberán afrontar un juicio por el supuesto escándalo público que, según la denuncia formulada por el párroco de Baroña, Sabino Lema, habrían cometido en julio de 1983 al llevar a la práctica sus convicciones naturIstas en esta playa.

Susana y los obispos

El antecedente del proceso de Barra terminó en condenas de seis años y un día de inhabilitación profesional y 20.000 pesetas de multa. Hasta el momento es la más dura intervención judicial contra el desnudismo libre. Para la Coordinadora es, en cierto modo un producto de lo que su portavoz, Miguel Cancio, singulariza enfáticamente como "el juicio de Baroña". Cancio, un profesor de sociología dotado de rara habilidad para presentar en forma de pareado las reivindicaciones de su Coordinadora, anunció durante una conferencia de prensa ofrecida en traje de campaña en la playa de autos, su propósito de citar como testigos de la defensa al presidente del Gobierno, Felipe González, al ministro del Interior, José Barrionuevo, y a una larga nómina de personalidades de la que forman parte varios obispos y la actriz Susana Estrada. "A por todas, sin bragas ni calzonazos, sin trancazos ni cambiazos" es el lema un tanto cacofónico de la tercera Campaña Internacional Desnudista con la que Cancio y sus compañeros de lucha esperan alcanzar este año sus objetivos.La heterodoxia de sus procedimientos no ha impedido a la Coordinadora obtener algunos éxitos parciales, como la legalización del desnudismo en la mayor parte de las playas, que en años anteriores habían servido de escenario a diversos incidentes. El factor decisivo fue la recogida de varios miles de firmas de apoyo a la causa, entre las que figuraban algunas tan insospechadas como la del delegado del Gobierno en Galicia, Domingo García-Sabell, el gobernador civil de La Coruña, Domingo Ferreiro, el escritor Gonzalo Torrente Ballester, y la de un diputado de Alianza Popular en el Parlamento autónomo, aparentemente no del todo conforme con la calificación de "pendones" que el presidente de su partido, Manuel Fraga, adjudicó a las desnudistas.

Pastor de almas

La playa de Baroña, no legalizada aún, es el último campo de batalla de la peculiar guerra que enfrenta desde 1983 a los desnudistas organizados con sus airados perseguidores. El párroco del lugar, Sabino Lema, primer firmante de la denuncia que ha desembocado en el procesan-fiento de las 14 personas detenidas hace dos años en la playa por la Guardia Civil, es, según los naturistas, el culpable del cambio de actitud de los vecinos, tradicionalmente tolerantes para con ellos, cuando no desconocedores de su habitual presencia en la playa.Antonio González Groveiro, alcalde del municipio de Porto doSon, en el que se encuentra Barofía, ha evolucionado, desde un apoyo casi sin matices a los naturistas, hasta un nítido alineamiento con las tesis del párroco. González Groveíro, socialista, ha justificado en ocasiones su postura asegurando que "yo no estoy en contra de los nudistas, pero el pueblo sí". Para el líder de la Coordinadora, Miguel Cancio, ex militante del PSOE, las contradicciones se resuelven en una sola frase: "Sabino", dice refiriéndose al párroco, .es el pastor de almas y el alcalde ha de ser pastor de votos".

Religioso y político, sostendrán previsiblemente el peso de la acusación durante la vista del próximo día 5 de septiembre, reducida a juicio de faltas tras la reforma del primer auto de procesamiento por delito de escándalo público. Los desnudistas, que en ningún momento han dejado de frecuentar Baroña, cuidan de no alejarse demasiado de su ropa mientras vigilan el acecho de un tricornio o un garrote.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de julio de 1985