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Reportaje:

Más acá del más allá

¿Sabían ustedes que en el Vaticano existe un laboratorio de psicofonías que estudia los fenómenos fónicos de origen parapsicológico? Ello no debe sorprenderles, habida cuenta que la parapsicología goza de rango universitario en casi todo el orbe instruido, excepto en esta hirsuta península que hasta anteayer se anunciaba como reserva espiritual de Occidente. Cierto que de lo espiritual a lo espiritista va un abismo, que sólo los intrépidos se atreven a escrutar. El agujero negro de lo paranormal constituye una ciencia inexacta que se investiga en 75 facultades de EE UU, 3 de la URSS, 11 del Reino Unido -donde disfrutan de un Centro de Estudios Psíquicos desde 1882-, 10 de Canadá, 5 de la RFA, 3 de Francia, otras 3 de Italia, 2 de Argentina... En España siguen sin convencernos. Cómo iban a hacerlo, si aquí un protestante sigue siendo un excéntrico.

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Al autor de esta crónica ya le habían leído los cartones -el tarot- en más de una ocasión. Con vaticinios que después se cumplirían. También se le ha tomado la tensión arterial con un péndulo de radiestesia en circunstancias que impedían que se le embaucara, ya que llegaba directamente de un reconocimiento médico. El péndulo acertó. Mejor dicho, coincidió, e incluso podría decirse que diagnosticó. Pero no se me tome por un predispuesto ni por un incondicional. Déjenlo en expectante. Sepan, además, para su tranquilidad, que los encuentros que aquí se resumen se han celebrado en un extraño clima, fruto de las preguntas de un agnóstico y de las respuestas de los escépticos más rigurosos de que se tiene noticia: los propios parapsicólogos. Los de verdad.Veamos. Si se fotografía con cámara Kirlian un mineral, una planta y un dedo humano, en este orden, las auras respectivas ofrecen un diámetro, una vistosidad y una policromía crecientes en cada caso. Inquirimos si esto debe interpretarse como una escala de perfección de las especies -llámenlo alma- allí reflejada y se apresuran a puntualizarnos que no sacan conclusiones. Que aquello es así, y punto.

En cuanto a Jorge, peruano anónimo, tras unos experimentos bastante sorprendentes con su péndulo de plástico -que tiene un aire al edificio Torrespaña invertidome advirtió con acentos de Carlos Castaneda que en estas tareas de lo que se trata es de constatar que el sistema funciona sin detenerse e indagar el porqué.

Nos aseguró Jorge que el fin del mundo de la razón se acerca para dar paso al mundo, o la era, de la intuición. Doctrinas derivadas de Asimov que darán al traste con varios siglos de racionalismo extremista y pueril. Este maestro de mirada penetrante, tras definir a los seres humanos como pensamientos objetivados del gran cerebrotierra, reiteró que él, como campeón de ajedrez, está imbuido de pensamiento positivista, el cual le indica que la actitud sabia ante las vibraciones inteligentes de su mágica plomada consiste en quedarse en el umbral del misterio aceptando que las cosas sean, sin que resulte imprescindible, como hasta ahora, buscarles una causalidad.

Jorge, el peruano sabio, ha estudiado radiónica -aplicación de ordenadores a la búsqueda de metales con péndulo- en el Brantridge Forest School, East Sussex, Inglaterra. Jorge se inició en radiestesia en un kibutz (granja agrícola israelí).

Teosofía de la liberación

El padre José María Pilon, SJ, es un cura de clergyman, elegante y afable. Nos propuso un tuteo que no terminaba de salirnos, señal de que la barba salpimentada que se está dejando para ir a misiones al Marañón empieza a provocar los efectos apetecidos de imponer respeto al aborigen. El padre Pilón es un pozo de ciencia paranormal y un experto en radiestesia (sensibilidad especial para ciertas radiaciones). No pudimos citarnos de inmediato porque la obligación le requería en una finca donde ha descubierto agua. Apresurémonos a advertir que don José María no es un zahorí, aunque su segunda vocación le venga de otro jesuita que localizaba objetos ocultos con una vara de avellano. La diferencia entre esta Práctica y la del radiestésico radica en que este último no necesita desplazarse al terreno para la exploración: le basta con pasear el péndulo sobre un plano del lugar. Aquellos primeros intentos del catecúmeno Pilón, hace ya 35 años, tuvieron un éxito inmediato y estimulante, y hasta hoy.Nos interesaba saber cómo contempla la jerarquía estos portentos. "Actualmente lo acepta bien. Al ser consecuencia de facultades naturales, la autoridad no está en contra; al revés: la parapsicología ha despertado el interés de la Iglesia, y en el Vaticano existe un laboratorio que la estudia", dijo. Nos indica el padre Pilón que la Santa Sede condecoró en su momento a Friedrich Jürgensson, pionero en psicofonías (voces enigmáticas que se graban en un magnetófono instalado en lu gares silenciosos y solitarios) y que Benedicto XIV ensalzó los trabajos de otro significado precursor, el abbé Mermet. Reconoce que rnu cha gente que acude a él en casos de enfermedad o de familiares desaparecidos "recurre más al sacer dote que al hombre, porque piensan que en aquél hay una mayor garantía de veracidad". Atribuye la creciente aficion por la parapsicología, "de la que la frivolidad va de sapareciendo", más que al miedo, á una curiosidad por escudriñar la cara oculta de la muerte.

Sitúa el origen dé la inquietud por lo paranormal, en España, en los años 1970-1971, coincidiendo con la aparición en la cocina del matrimonio Pereíra de una desaso segante iconología conocida como las caras de Bélmez. Admite que un enfrentamiento entre hombre y cosmos, añadido al vacío de creen cias trascendentes, predispone a prácticas que termúnan asimilándose a una pseudorreligión, con ries go de un posible deslizamiento ha cia las sectas esotéricas.

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