El Banco de España frena el proceso de amortizaciones anticipadas del endeudamiento exterior de las empresas

El Banco de España ha adoptado en las últimas semanas una política de frenar el acelerado proceso de amortizaciones anticipadas del endeudamiento exterior que tanto las empresas como las entidades institucionales españoles habían iniciado a principios de año para, en un doble intento, reducir el impacto negativo del riesgo de cambio y aprovechar al máximo las condiciones favorables que ofrecía el mercado interno de capitales. En estos momentos, según fuentes de las empresas, el Banco de España tiene retenidos expedientes de cancelación de deuda exterior por parte de algunas empresas que pueden superar los 1.000 millones de dólares.

El fuerte drenaje de divisas que ha experimentado el banco emisor en los primeros meses del año -en marzo fue de 431 millones de dólares con un acumulado de 171 millones- parece ser la causa principal de esta menor liberalidad del Banco de España a la hora de autorizar la cancelación anticipada de créditos exteriores.Asimismo, el hecho de que se haya podido superar en los primeros meses del año las previsiones iniciales para todo el año sobre pre-pago de deuda exterior privada ha sido un factor adicional de esta nueva orientación del banco emisor que, según fuentes fiables, ha pillado por sorpresa a algunas grandes empresas españolas.

Es significativo, en este sentido, que algunas empresas se han visto en la necesidad de suspender operaciones en pesetas medio concertadas con los bancos españoles y extranjeros que operan en España, con el lógico trastorno que ha ocasionado a las propias entidades de crédito. En este sentido, algunas entidades bancarias temen ahora que estas restricciones sobre cancelación de créditos aumente el problema del exceso de liquidez del mercado interior.

Según datos del banco emisor, el volumen de pagos al exterior en concepto de amortizaciones de préstamos y créditos en divisas casi se dobló en el primer trimestre de 1984 en relación al año precedente. Así, las salidas de divisas por este concepto fue de 2.370 millones de dólares en los tres primeros meses del año frente a un total de 1.130 millones de dólares en el año anterior.

Muchas solicitudes

Esta tendencia, que se habría visto incrementada en proporciones apreciables en el mes de abril, a juzgar por el volumen de solicitudes presentadas por las empresas en el Banco de España, habría provocado un cierto temor a que se superase en la primera mitad del año la cifra de amortizaciones anticipadas prevista para todo el año (algo más de 4.000 millones de dólares). A juicio de expertos financieros, este extremo podría tener un impacto negativo en la política de cambio para la peseta deseada para este año por las autoridades monetarias.La evolución cíclica menos favorable de las exportaciones previstas para este año -en el Ministerio de Economía y Hacienda se habla de un crecimiento real de las exportaciones de sólo un 207o-3% frente al 8% del pasado año- junto a una tendencia alcista del dólar en relación a la peseta menos acusada que el año anterior, habría aconsejado detener momentáneamente el proceso de amortizaciones anticipadas y la subsiguiente política de las empresas de convertir deuda exterior en endeudamiento interior en pesetas.

La menor liberalidad del Banco de España se ha traducido, en este sentido, en una política de mayor selectividad en las autorizaciones, con una mayor discrecionalidad en las mismas y un mayor análisis técnico de las condiciones, diferenciales y plazos, de los créditos y préstamos que se pretenden pagar anticipadamente.

Según fuentes privadas, la política generalizada de las empresas de convertir endeudamiento exterior en interior había llegado a unos extremos insospechados y, hasta cierto punto, no aconsejables. Tal es el caso de una empresa española de primer orden que solicitó la cancelación anticipada de un préstamo exterior concertado a diez años y en unas condiciones que, a juicio de los responsables de la correspondiente autorización, no justificaba su pre-pago ni su renegociación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 10 de mayo de 1985.

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