Javier García Lucas-Biedma,
de 10 años, alumno de quinto curso de EGB del colegio público Calvo Sotelo de Sevilla, se vio obligado a volver caminando a su casa porque un inspector de TUSSAM, la empresa municipalizada de autobuses urbanos de Sevilla, le obligó a apearse por no llevar el correspondiente billete. El pequeño había adquirido su billete pero, según él mismo manifestó, "hice una pelotilla y lo tiré por la ventana". Después subió un inspector que, tras comprobar que Javier no tenía el papelito, le invitó a que abonase la multa de 500 pesetas. El joven escolar no disponía de esa suma, y aunque algunos viajeros se ofrecieron a pagarle el importe del billete, el inspector aprovechó un semáforo en rojo, y no una parada, para obligar al niño a bajarse. Javier García regresaba a su colegio junto con sus compañeros de equipo de balonmano, pero, tras el incidente, regresó a su casa, lo que causó extrañeza en el colegio. La asociación de padres del colegio dirigió un escrito de protesta ante el alcalde, Manuel del Valle, quien anunció la apertura de una investigación.


























































