Perros para la Prensa
Los periodistas que habitualmente cubren la información del Consejo de Ministros en el complejo de la Moncloa pueden sumar, desde ayer, una novedad a los muchos controles que ya venían padeciendo: perros especialmente amaestrados registrarán a fondo, a partir de ahora, los vehículos de las emisoras de radio en busca de explosivos -según la explicación oficial- o de sofisticados aparatos ajenos a las estrictas necesidades técnicas de la emisión radiofónica. Los automóviles de los restantes informadores deben, desde hace varias semanas, permanecer aparcados fuera del recinto monclovita, sin acceso a la proximidad de los edificios.La obsesión por la seguridad que se detecta en la Moncloa desde hace meses alcanza así un nuevo clímax. Vallas, verjas, garitas de control, etiquetados múltiples y detectores de metales han ido surgiendo, día tras día, en las últimas tres semanas, al tiempo que los visitantes del complejo presidencial deben sortear complicados vericuetos para llegar a su destino.
Todo ello sugiere que la decisión final está tomada: el despacho del presidente y la burocracia aneja seguirán en la Moncloa. Parece descartado, pues, un traslado de estos servicios a edificios más céntricos.


























































