MEDIOAMBIENTE

Los riesgos del sobrepastoreo

La sequía no es la única causante de la desertización

El hambre atroz que asola en los últimos años el Sahel no se debe únicamente a la falta de lluvias. La sequía sólo ha adelantado un grave proceso de desertización cuyo origen radica en el cambio del uso de la tierra. El aumento de población que los países subsaharianos experimentaron en la década de los setenta les forzó a dedicar mayores superficies a la agricultura, de modo que se redujeron los pastos. Este fenómeno tuvo, a su vez, dos consecuencias. La primera fue la intensificación de la explotación de la tierra cultivable, que vio así reducida su capacidad productiva. La segunda consistió en el aumento de la presión de pastoreo sobre los pastizales, que pronto empezaron a mostrar signos de erosión.

Avance de los desiertos

El sobrepastoreo consiste básicamente en aplicar a una zona una carga ganadera mayor de la que puede soportar. La hierba no puede entonces regenerarse a la misma velocidad en que es consumida por el ganado y termina por desaparecer. Al quedar el suelo al descubierto, los agentes atmosféricos (sobre todo el agua y el viento) arrastran la capa superficial de suelo fértil y la tierra se vuelve improductiva. El ganado tiene que irse a otros lugares en los que se repetirá el fenómeno. Este proceso va, progresivamente agotando las tierras productivas y es lo que se conoce comúnmente como avance de los desiertos.El Sahel, que ya sufrió un período parecido de sequía entre los años 1968 y 1974, no redujo, sin embargo, su cabaña ganadera. Al contrario, fuentes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señalan que el número de cabezas de ganado aumentó en un 61 % entre 1968 y 1984. Una vez superada la sequía en el año 1975, el número de cabras y ovejas aumentó en un tercio, y el de vacas, en un cuarto. El sobrepastoreo de los pastizales se incrementó, y con él la erosión. Otra de las causas que agravaron la situación fue el asentamiento -por motivos políticos- de las poblaciones nómadas. El nomadeo es una buena forma de explotar pastos en condiciones de clima árido. Al mover constantemente los ganados de una parte a otra, éstos no llegan a agotar nunca la hierba, que puede recuperarse.

UN MAL COMÚN

El deterioro de los pastizales por sobrepastoreo afecta también a otras zonas de la Tierra. Gran parte de Asia Central, Mongolia, China, los países árabes circunmediterráneos, Australia y muchos países de América Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Perú o Colombia) sufren una severa erosión por esta causa. Se calcula que están afectados unos 31 millones de kilómetros cuadrados en todo el mundo. En los países que bordean por el Norte el Mediterráneo, sin embargo, el proceso es el contrario, a causa del abandono del campo y la baja de la cabaña ganadera. Aquí se pierden los pastos porque no se utilizan y, como dice el refrán, "pasto que no se pasta, se embasta".

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