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Comienza hoy en Manila el juicio contra los militares acusados de la muerte de Benigno Aquino

El proceso que se inicia hoy en Manila contra 25 militares y un civil presuntamente implicados en el asesinato, el 21 de agosto de 1983, del dirigente de la oposición filipina Benigno Aquino -conocido popularmente como Ninoy- representa una verdadera prueba de fuego para el régimen dictatorial del presidente Ferdinand Marcos.

Destaca entre los inculpados el general Fabián Ver, jefe del Alto Estado Mayor filipino e íntimo colaborador y confidente del presidente Marcos. También estarán en el banquillo de los acusados el general Luther Custodio, responsable de los servicios de seguridad en el aeropuerto de Manila, donde fue asesinado Aquino, y el general Próspero Olivas, jefe de la policía de Manila en aquel momento.El proceso, que podría durar de seis meses a un año, se abrirá ante un tribunal especial, el Sandiganbayan, habitualmente encargado de juzgar casos de corrupción administrativa. Los acusados deberán responder de la complicidad o la participación en un doble asesinato: el del ex senador Aquino, que regresaba a Filipinas después de tres años de exilio en Estados Unidos, y el de su asesino directo, Rolando Galmán, hombre de paja utilizado por los conspiradores militares para liquidar a Aquino y que, segundos después, fue muerto a tiros por los militares encargados de proteger al dirigente opositor filipino.

Bajo custodia militar

En vísperas de comenzar la vista, los jueces filipinos han cedido ante las presiones militares y han retirado su orden de que los acusados ingresen en prisión. El presidente del tribunal encargado del caso, Manuel Panamarán, informó ayer que 23 de los 26 implicados en el asesinato de Aquino permanecerán bajo custodia militar.

El doble atentado del verano de 1983 originó una oleada de protestas populares en Filipinas, con manifestaciones que llegaron a reunir hasta dos millones de personas en Manila, durante los funerales de Aquino, convertido en mártir y símbolo para los oponentes al régimen autoritario del presidente Ferdinand Marcos. Simultáneamente, el país entró en una crisis política y económica que hace tambalear la personalidad política de Marcos, de 64 años de edad, junto a su historial de 19 años de poder absoluto, apoyado en gran parte en la figura mítica de su esposa, Imelda Marcos. La primera advertencia seria para Marcos llegó con los resultados de las elecciones legislativas del 14 de mayo de 1984, cuando la oposición logró un tercio de escaños de la Asamblea Nacional filipina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de febrero de 1985