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Aparecen restos del misil soviético que violó el espacio aéreo noruego y finlandés

La guardia de fronteras finlandesa ha encontrado los primeros restos del misil de crucero soviético que el pasado 28 de diciembre, hace un mes, penetró en el espacio aéreo noruego y fue a estallar en la zona del lago Inari, en el extremo norte de Finlandia.Según un comunicado de prensa emitido ayer en Helsinki por la comandancia de la guardia de fronteras, un pastor de renos encontró el lunes un objeto blanco de plástico y metal sobre el hielo del Inari y lo entregó a las autoridades, que inmediatamente ordenaron el bloqueo de la zona.

Las características del objeto (unos 20 centímetros de largo por 15 de ancho) y su composición hacen pensar a los expertos de las Fuerzas Aéreas finlandesa que constituye parte del equipo electrónico del misil soviético.

Un grupo de especialistas del Ejército del Aire finlandés viajó anoche a Ivalo, localidad perteneciente a la provincia septentrional finlandesa de Lappland, Laponia, para intentar localizar nuevos restos del misil.

La violación del espacio aéreo noruego, el 28 de diciembre, fue inmediatamente detectada por las instalaciones de radar que la OTAN tiene instaladas en la provincia de Finmark, junto a la frontera noruego-soviética. Las autoridades de Oslo tuvieron una rápida información de lo sucedido, que trascendió a la prensa el día 2 de enero.

El presidente finlandés, Mauno Koivisto, sólo tuvo conocimiento de la violación del espacio aéreo de su país a través de esas informaciones de prensa, como él mismo reconoció en declaraciones efectuadas al diario noruego Dagbladet.

Oslo protestó y Helsinki solicitó explicaciones a Moscú por el incidente. Una semana después, el Kremlim pidió disculpas a ambos Gobierno nórdicos.

La explicación oficial soviética señalaba que el misil, desprovisto de carga explosiva, fue lanzado para servir de diana durante unos ejercicios rutinarios de la flota del norte soviética en el mar de Barents, pero que por razones accidentales se desvió de su curso y penetró en Noruega y Finlandia.

La cauta reacción con que ambas partes acogieron el suceso fue fruto del principio del deshielo en las relaciones entre el Este y el Oeste provocado por la decisión de la Unión Soviética y Washington de iniciar en Ginebra, los días 7 y 8 de enero, las "conversaciones sobre conversaciones" de desarme nuclear.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de enero de 1985