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Un viceministro polaco, nombrado en el juicio por el asesinato de Popieluszko

El teniente Waldemar Chmielewski manifestó ayer ante el tribunal de Torun (Polonia) que todo en la actitud de su superior directo, el capitán Grzegorz Piotrowski, le hacía creer que el secuestro y asesinato del padre Jerzy Popieluszko contaba con la aprobación "del más alto nivel" de la jerarquía policial polaca. En las declaraciones del sumario previas al juicio, Climielewski mencionó al viceministro del Interior Wladyslaw Ciaston. Piotrowski se declaró ayer autor material de la muerte de Popieluszko."Le até, le golpeé con los puños y después le tiré al agua", declaró Piotrowski ante el tribunal, que inmediatamente después de esta confesión levantó la sesión. El cadáver de Popieluszko apareció en las aguas del río Vístula a mediados de octubre.

Aparte de esta declaración, el interés de la jornada estuvo centrado ayer en la deposición de Climielewski, quien en las declaraciones para el sumario se refirió a uno de los viceministros del Interior, al general Ciaston, como cómplice del asesinato. El teniente, sin embargo, dijo ayer que "ese nombre me salió de la imaginación".

Ciaston es el más alto funcionario nombrado hasta ahora en relación con el caso Popieluszko, sobre el que el Gobierno se ha comprometido a aclarar completamente.

Después de un primer intento fracasado de detener al sacerdote, manifestó el teniente en el sumario, el capitán Piotrowski "entró un día en nuestra oficina con aire muy satisfecho. Dijo que Pietruszka (el coronel procesado por instigación y participación en la muerte de Popieluszko) había arreglado todo el asunto con Ciaston".

Ante el tribunal, Climielewski modíflcó ayer estas declaraciones y manifestó que Piotrowski sólo dijo que Pietruszka había preparado todo con la cumbre".

El primero de los acusados en declarar ante el tribunal, el teniente Leszek Pekala, también acusó en el sumario a un viceministro del Interior, aunque sin citar el nombre, de haber intervenido en la operación que acabó con la vida de Popieluszko, pero ante el tribunal se desdijo de lo manifestado con estas palabras: "Qué absurdo era creer que un viceministro pudiera estar implicado" en el asesinato del sacerdote.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de enero de 1985