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Huelga en Ayamonte y Vilareal tras la muerte del pescador español por disparos de guardias portugueses

El cuerpo del pescador Juan Flores Guzmán -muerto por disparos de un guardia fiscal portugués, a mediodía del sábado, cuando cargaba en una embarcación varias cajas de marisco llegó a Ayamonte a media tarde de ayer y hoy será inhumado en el cementerio de la localidad. El comercio de las localidades de Ayamonte y la portuguesa de Vilareal de Santo Antonio quedó paralizado en señal de protesta, y en Ayamonte se produjeron concentraciones masivas de ciudadanos. El guardia autor de los disparos se encuentra arrestado y recluido en un establecimiento militar portugués, mientras se desconoce aún el resultado de la autopsia.

Las localidades de Ayamonte y ViIlareal de Santo Antonio, frontera entre Portugal y España, separadas por la desembocadura del Guadiana, vivieron ayer una de las jornadas más tensas de los últimos tiempos como consecuencia de la muerte del pescador Juan Flores Guzmán, que fue abatido por disparos efectuados por la Guardia Fiscal portuguesa, a mediodía del sábado, cuando procedía a introducir en una pequeña embarcación varias cajas que contenían marisco y que eran descargadas de un motocarro perteneciente a un ciudadano portugués.Según manifestó el alcalde de Ayamonte, José Ceada, mientras acompañaba al féretro hacia su ciudad, la persona que le entregaba las cajas a Juan Flores le dijo que "el que disparó sabía que iba a matar", y añadió que, según la misma fuente, el infortunado pescador español se hallaba solo en su embarcación. El alcalde de Ayamonte añadió que, aunque el resultado de la autopsia pertenece al secreto del sumario instruido por el juez de Vilareal , la versión de que disponía señalaba que en el cuerpo del fallecido solamente había un disparo. Esta versión fue corroborada a bordo del transbordador Isla Canela, que transportaba el féretro, por el cónsul español en Vilareal. La autopsia se le practicó en la mañana de ayer, sin que ningún representante español pudiese estar presente.

Sin embargo, según una fuente médica del hospital de Vilareal de Santo Antonio, citada por nuestra corresponsal en Lisboa, Nicole Guardiola, Juan Flores fue alcanzado por dos balas, una de las cuales le atravesó el cuerpo, mientras que la otra quedó alojada en el tórax de la víctima, información que contradice la versión oficial, según la cual Flores fue muerto accidentalmente por rebote de uno de los tiros de intimidación disparados al aire por la patrulla portuguesa.Tensión en la frontera

La tensión entre las dos localidades fronterizas se hizo patente desde primeras horas de la mañana, cuando los servicios de transbordadores tuvieron que ser suspendidos a causa de una amenaza de bomba recibida en las oficinas de la compañía portuguesa Guadiana, que, conjuntamente con otra española, realiza dicho trayecto. Sólo hubo un servicio desde Ayamonte hasta Vilareal a las 10 de la mañana. A media mañana se produjo una concentración de vecinos en los alrededores del muelle. El comercio cerró en su totalidad y, a primeras horas de la tarde, unas 15.000 personas aguardaban la llegada del cuerpo de Juan Flores. Allí, los periodistas y personas que viajaban en el Isla Canela permanecieron unos minutos en el muelle -la frontera portuguesa estaba cerrada - hasta que fueron invitados a esperar en el interior del barco, donde penetró el furgón y descargó el féretro. Ciudadanos de Vilareal, donde también hubo un paro en el comercio, acompañaron el furgón hasta el puerto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de enero de 1985

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  • Los resultados de la autopsia no fueron facilitados ayer