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Un reparto de carteras y fondos zanja la crisis en el Gobierno israelí

La frágil coalición gubernamental israelí, que se mantiene dificultosamente desde hace tres meses, sorteó ayer una crisis derivada de las desavenencias entre dos pequeños partidos que componían la coalición, aunque encara nuevas dificultades derivadas de la discusión de la retirada israelí del sur de Líbano.Los líderes gubernamentales superaron la crisis entre las formaciones religiosas tras convencer a los dirigentes del Nuevo Partido Nacional Religioso (NPR) y a los Guardianes Sefardíes de la Torá (Shas) para que compartan el control de los fondos públicos destinados a las actividades religiosas.

Después del acuerdo logrado ayer, el Shas controlará el Ministerio del Interior israelí y el 60% del presupuesto dedicado a las actividades religiosas judías, mientras el NPR se hará cargo de la cartera de Asuntos Religiosos y controlará el 40% de los recursos restantes.

Pero, aunque el acuerdo se aplique, el ministro de Asuntos Exteriores, Isaac Shamir, cabeza del Likud, contradijo públicamente sobre Líbano al primer ministro, el laborista Simón Peres.

Isaac Shamir dijo la noche anterior, ante las cámaras de televisión, que las tropas israelíes que ocupan el sur del territorio libanés desde el verano de 1982 no serán retiradas en tanto Israel no obtenga adecuadas medidas de seguridad sobre su frontera septentrional.

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