Una emboscada frecuente

Los atentados de ETA han revestido con frecuencia la forma de emboscada contra convoyes militares y de las Fuerzas de Seguridad del Estado. El más grave ataque de este tipo se registró el 22 de julio de 1980, en Villamediana de Iregua (Logroño), contra dos autobuses y una furgoneta de la Guardia Civil. En esa ocasión resultó muerto un teniente y, gracias a un fallo en la activación de los mecanismos de explosión, se evitó una catástrofe.En enero y febrero de ese mismo año se produjeron atentados contra sendos convoyes de la Guardia Civil y Policía Nacional, en Lequeitio (Vizcaya), y en la autopista Bilbao-Basauri.

El 3 de marzo de 1978 fue ametrallado un autobús de la Policía Armada en las cercanías de la basílica de Begoña, en Bilbao. Dos furgonetas y un microbús de la Policía Nacional fueron también ametrallados, el 28 de enero de 1980, desde un altillo situado al margen de la salida del túnel de la autopista Bilbao-Basauri, con el resultado de un policía muerto y otros cinco heridos. El 18 de noviembre de ese mismo año, un guardia civil murió cuando varios desconocidos abrieron fuego contra un convoy del citado cuerpo, en la salida de Eíbar a Ermua.

Más información

El 17 de abril de 1982 se registró el lanzamiento fallido de una granada rompedora, modelo PG, de fabricación soviética, contra un microbús de jefes y oficiales del Ejército de Tierra en Barcelona. El 22 de julio de ese mismo año se produjo el segundo ataque con lanzagranadas contra un autobús militar, escoltado por dos jeeps del Ejército, que trasladaba a jefes y oficiales a los acuartelameintos de Munguía. El atentado tuvo lugar en la localidad vizcaína de Derio y resultaron heridos un capitán y un teniente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de diciembre de 1984.

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