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D'Aubuisson pretende formar una coalición conservadora frente a Duarte

El dirigente derechisita de El Salvador Roberto D'Abuisson, que actualmente se encuentra en Estados Unidos, trata de formar una gran coalición conservadora para enfrentarse a los democristianos en las elecciones legislativas y municipales que se celebrarán el próximo 17 de marzo. Su objetivo es conquistar en el Congreso una mayoría que obligue al presidente Duarte a pactar durante los tres años que le restan de mandato, ya que, en otro caso, boicotearían su acción de gobierno desde el Parlamento.El mapa electoral salvadoreño está dividido casi al 50% entre los partidos de derecha y el centro, según revelan los tres procesos electorales llevados a cabo en los últimos dos años. Una sólida alianza derechista pondría en peligro la hegemonía que Duarte trata de lograr sobre la base de una supuesta equidistancia entre lo que él denomina las dos extremas.

El radicalismo de D'Abuisson constituye, sin embargo, el mayor obstáculo para formar ese frente común de la derecha. El Partido de Conciliación Nacional (PCN) no se resigna a jugar un papel de segundón, después de haber disfrutado del poder durante casi 20 años, y es poco probable que secunde esta iniciativa.

En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, la dirección del PCN dejó en libertad de votar a sus seguidores, y una vez elegido Duarte, optó por una línea de colaboración crítica con el Gobierno que, entre otras cosas, le ha valido a su máximo dirigente, José Francisco Guerrero, acceder a la presidencia de la Corte Suprema.

Sin el PCN, que tratará de probar suerte en solitario, la coalición que persigue D'Abuisson quedará coja, sin ninguna posibilidad de superar la maquinaria democristiana, que ha mejorado con el descarado manejo partidista de recursos gubernamentales. Un resultado, por mínimo que sea, en el diálogo que sostiene Duarte con la guerrilla acabaría por derrotar a la derecha. De ahí que el presidente haya pedido al arzobispo Rivera que medie con los alzados en armas para lograr un cese total de hostilidades en Navidad.

La izquierda será el gran ausente de las elecciones. No hay tiempo material ni voluntad política para que pueda incorporarse al proceso. Con ello, la paz se pospone de nuevo, aunque una eventual mayoría democristiana en el Congreso dejaría a Duarte las manos más libres para negociar y, en cualquier caso, le obligaría a asumir toda la responsabilidad, sin ampararse en el Parlamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de diciembre de 1984