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Editorial:

Clima electoral en Brasil

LAS NOTICIAS que llegan de los diversos estados de Brasil indican que se está produciendo un fenómeno político bastante sorprendente: a pesar de que el futuro presidente de la república será elegido por un colegio restringido el próximo 15 de enero las ciudades del país viven ya hoy en pleno clima electoral, tanto como si la elección del presidente fuera a decidirse mediante sufragio directo. Se multiplican los mítines; los candidatos aparecen constantemente en la televisión; se constituyen en las barriadas comités electorales de uno u otro candidato. Esta marea de fondo que sacude el país está quebrantando los planes elaborados por el presidente, general figueiredo, y por la cumbre militar, para controlar la sucesión en el más alto cargo del estado. La presión que ejerce esa campaña electoral está modificando las cartas del juego político. Altos cargos del partido en el poder, el PDS, se pasan, en número creciente, al candidato de la oposición, tancredo neves al tiempo que los sondeos más recientes indican que dos tercios de la población se inclinan a favor de sucandidatura. En el seno del colegio restringido encargado de la elección, en el que la mayoría gubernamental estaba en principio asegurada, la correlación de fuerzas ha cambiado: neves parece contar con una mayoría si la elección se celebrara hoy.

Los dos factores que explican este fenómeno son, por un lado, la amplitud y hondura de esta marea democrática que se extiende por las diversas regiones de ese inmenso país; por otro, la incapacidad del general figueiredo, y de su equipo, para frenar, o impedir, la descomposición de un sistema de poder autoritario desgastado. la marcha hacia la democracia se ha realizado en brasil de manera muy diferente a lo ocurrido en otros países latinoamericanos. Los militares brasileños iniciaron hace años una liberalización; desde 1974 han dictado medidas de amnistía que han ido abriendo espacios de juego democrático. Las elecciones por sufragio universal de los gobernadores de los estados, puestos de importancia decisiva, fueron un hito en este proceso.

El año pasado, una campaña popular en favor de la elección directa del presidente movilizó a millones de ciudadanos, de una amplitud jamás conocida en el país la campaña no logró su objetivo pero el impacto de aquella movilización se hace sentir aún hoy. Por otra parte, y a pesar de las agudas contradicciones sociales, la oposición ha evitado presentar una opción extremista. Tancredo Neves tiene apoyos que van desde los comunistas -en la ilegalidad- hasta sectores conservadores tradicionales; desde los sindicatos y la universidad hasta círculos poderosos de la industria y de la banca.En el campo del gobierno, la designación del candidato, Paulo Salim Maluf, ha tomado los rasgos más negativos de un sistema absolutista. Personas con cierta respetabilidad han sido derrotadas por un financiero, dueño de una inmensa fortuna, pero con fama de aventurero y de ligereza de escrúpulos. El propio general figueiredo deseaba otro candidato. Ello ha provocado el alejamiento de sectores influyentes del partido oficial, que se han negado a aceptar esa candidatura. Con el vicepresidente, Chaves, se creó un frente liberal que se separó del partido oficial y ha dado su apoyo a la candidatura de neves. Posteriormente, diversos gobernadores, diputados y otros cargos públicos se han desgajado también del partido oficial y han decidido apoyar al candidato de la oposición.

Brasil es el gigante de Suramérica. lo que ocurra en Brasil tendrá necesariamente consecuencias considerables en el conjunto del continente. Parece ya imparable, con unas u otras modalidades, la superación de la larga etapa de dictadura militar, que ha ido acompañada de una desastrosa situación económica, con zonas de miseria y marginación explosivas en algunas regiones, como el noreste. Incluso si gana en enero la candidatura de tancredo neves, la salida sería muy moderada, con garantías para el ejército, los poderes económicos y, desde luego, para EE UU pero, de cara al futuro, la realidad brasileña exigirá transformaciones más profundas para valorizar riquezas naturales gigantescas y hacer frente a desigualdades sociales insoportables.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de octubre de 1984