Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Policía Municipal detiene a empleados y clientes de un 'pub' que estaba clausurado

Un camarero y tres clientes de un pub del distrito madrileño de Arganzuela han sido detenidos por la Policía Municipal, acusados de desacato a la autoridad, por querer entrar en el establecimiento, clausurado el pasado mes de enero y abierto sin permiso desde el el 2 agosto. Estas detenciones, realizadas el jueves y el viernes pasados, han radicalizado el conflicto que mantienen desde hace meses los responsables de lajunta de distrito y el propietario del pub situado en la calle de Cáceres, 41, que se considera víctima de una lenta tramitación municipal.La presidenta de la junta, ante la desobediencia del propietario mantiene desde el día 19 de este mes en la puerta del local un retén fijo de Policía Municipal con la misión de informar a los clientes potenciales que el local está clausurado y que si traspasan el umbral se exponen a ser denunciados.

Pedro Sánchez, de 31 años, decidió hace dos años abrir el pub Tiggas, en sociedad con un ciudadano británico. Encargó el papeleo a una gestoría y pidió la licencia de obras el 22 de marzo de 1982. "Esta solicitud se perdió y me hicieron presentar otra el 2 de noviembre de 1983. Reconozco que entretanto hice las obras del local. No podía esperar por un papel tanto tiempo; conseguí el resto de los permisos y abrí el local".

El propietario, que asegura haber invertido 16 millones de pesetas en el establecimiento, muestra toda clase de certificados, en los que no se reseñan deficiencias, así como la aprobación gubernativa de apertura, la autorización de la Sociedad de Autores para ofrecer actuaciones en directo, el pago de las tasas, etcétera. En total, afirma haber gastado cerca de un millón de pesetas en tramitación.

La decisión de abrir el local sin los permisos provocó la protesta de los vecinos. Se precintó la entrada, pero la misma concejala reconoce que al tener el local sólo una puerta, ésta se tenía que abrir si se quería que el dueño adaptase el local a la legislación.

El pasado 26 de marzo Pedro Sánchez recibía la licencia de obras, dos años y cuatro días después de su primera petición, cuando ya había hecho las obras, había tenido el local en funcionarmenio un año y medio y le había sido clausurado. Días después recibía la licencia de instalación, apertura y funcionamiento. Sólo le faltaba ya una firma, la del técnico inspector, pero no la consiguió porque aquél reclama seis nuevos certificados técnicos. El pasado jueves, el retén de Policía Municipal, que hasta ese día se había limitado a pedir el carné de identidad, detuvo a uno de los camareros cuando pretendía entrar y le llevó a comisaría acusado de desacato. Al día siguiente ocurría lo mismo con tres clientes, que fueron puestos en libertad después de declarar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de octubre de 1984