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Crítica:ÓPERA

Un 'Fidelio' triunfal en la quincena donostiarra

Es palpable la complacencia con que se acoge el género de la ópera en concierto. El público que colmaba el aforo del Victoria Eugenia en la segunda realización de Fidelio siguió la ópera con el libreto, agradeció con una gran ovación la inclusión de la obertura Leonora III entre el dúo de lo esposos y la escena final y tras la apoteosis de los sentimientos expresada por Sonnleithener en e libreto, y genialmente potenciada por la música beethoveniana vino la apoteosis del aplauso y los bravos para todos y cada uno de los intérpretes, que saludaron en bloque e individualmente, a la usanza operística.Doble jornada beethoveniana

Los conjuntos de casa constituyeron una base magnífica para el triunfo: la Orquesta Sinfónica de Euskadi, tan joven todavía confirma sus valores y sus posibilidades cuando es conducida con eficacia.

Fidelio, de Beethoven

Gordon Greer (tenor), Ingrid Haubold (soprano), Erich Knodt (bajo), Lynda Russel (soprano), Michael Pabst (tenor), Harmut Welker (bajo), Michael Ebbcke (baritono). Orfeón Donostiarra. Orquesta Sinfónica de Euskadi. Director. Miguel Angel Gómez Martínez. Quincena Musical de San Sebastián. Teatro Victoria Eugenia, 25 de agosto de 1984.

El Orfeón Donostiarra hizo el agradecido papel del coro en Fidelio con una brillantez y calidad que promovió clamores a la salida de su director, Antxon Ayestarán.

En cuanto al maestro Miguel Ángel Gómez Martínez, bien puede decirse que fue el auténtico protagonista de la doble jornada beethoveniana en la Quincena Musical: dirigió Fidelio sin partitura, manteniendo absolutamente el control musical y consiguiendo un ajuste que le revela otra vez como eficacísimo concertador. Su éxito personal fue muy destacado y merecido.

Buen nivel de los solistas

Dentro de un buen nivel general en las voces solistas, los bajos Erich Knodt y Harmut Welker compusieron los personajes de Rocco y Pizarro con potencia y brillantez, así como Lynda Russell hizo impecablemente su Marcelina.

Del dúo protagonista -Ingrid Haubold y Gordon Greer- destacó la soprano, aun cuando posiblemente su voz lucirá más en papeles menos dramáticos. Michael Pabst en Jaquino, Michael Ebbcke en el breve papel de don Fernando y los orfeonistas Ketxu Núñez y Ricardo Salaberria, que hicieron los solos en el coro de prisioneros, completaban un reparto más que suficiente para el general deleite con que fue seguida la audición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de agosto de 1984