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Duros enfrentamientos, en Vigo entre vendedores ambulantes y la Policía Municipal

MARÍA JOSÉ PORTEIRO, La Policía Municipal cargó duramente ayer contra un grupo de dos decenas de vendedores ambulantes que pretendían instalar las puestos en la calle del Príncipe, en Vigo. A consecuencia de la intervención policial resultaron rotas varias mesas portátiles de las usadas por los vendedores para mostrar su mercancía. Un redactor gráfico de EL PAIS fue amenazado por un policía municipal, que intentó agredirle con la porra y le advirtió que le rompería la máquina "en mil pedazos" si seguía haciendo fotografías de los incidentes.

Desde hace tres días vienen sucediéndose enfrentamientos similares en esa céntrica calle, que se encuentra cerrada al tráfico rodado. La calle del Príncipe es la arteria comercial más importante de la ciudad, y lugar elegido por los vendedores ambulantes debido a la gran afluencia de personas. Estos vendedores ofrecen normalmente labores de artesanía difíciles de encontrar en las tiendas.Los comerciantes legalmente establecidos se han quejado en reiteradas ocasiones al ayuntamiento por la presencia de los vendedores ocasionales que no poseen licencia fiscal, por considerarlos una competencia desleal. La Federación de Comercio de Pontevedra, organizarón que agrupa a los comerciantes establecidos legalmente, argumenta que es necesario hacerl cumplir las normas del real decreto que regula la venta fuera del estable cimientos permanentes.

El ayuntamiento ofreció a los ambulantes otras zonas de la ciudad, como las plazas de la Princesa o del Progreso, pero ellos se niegan a retirarse de su emplazamiento actual. Su presencia encuentra el apoyo de la mayoría de los transeúntes.

El primero de agosto fueron desalojados por la Policía Municipal por primera vez en lo que va de verano. Al día siguiente la policía volvió a desalojarlos, aunque con mayor violencia, llegando a detener a uno de los vendedores e hiriendo en una mano a otra muchacha que iba a defenderle. El momento más tenso, hasta ahora, fue el vivido ayer, cuando la policía desmontó las mesas y las cargó en un coche grúa municipal. A partir de ese instante, todos los vendedores se arremolinaron en torno al vehículo increpando a los agentes, que respondiron cargando duramente contra los allí reunidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de agosto de 1984

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