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Gente

Bill Bonner,

parlamentario norteamericano, ha conocido en carne propia las condiciones de vida de los mendigos de su país. Impulsado por un semanario estadounidense, Bonner ha pasado un fin de semana en la localidad de Nashville vestido con un pantalón remendado, calzando unas playeras agujereadas y con cinco dólares en el bolsillo. El político se hizo pasar por un tal Jackson, un barbudo vagabundo venido de Atlanta, y durante su experiencia comió la sopa popular del Ejército de Salvación y fue expulsado por un policía de la iglesia donde quiso pernoctar. Bonner no fue reconocido en ningún momento, a pesar de que cuando tomaba la sopa de los pobres uno de sus vecinos de mesa portaba una pegatina de propaganda electoral con su foto. La revista que ha patrocinado la aventura publicará próximamente las conclusiones a las que ha llegado el parlamentario después de su fin de semana de indigencia voluntaria.

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