Cartas al director
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España, en Estados Unidos

Van Nuys, California (EE UU). - 13 jul 1984 - 22:00 UTC

El objeto de esta carta es para confirmar, con tristeza, la opinión de mi gran amigo José Luis Borau, el magnífico director cinematográfico, de que España no sabe vender su imagen.Los medios de comunicación norteamericanos la ignoran por completo y en los supermercados colosales de esta ciudad se encuentran productos de varios países europeos, pero rarísima vez alguno español.

En estos momentos se está celebrando el Festival Olímpico de las Artes, que durará 10 semanas, en Los Ángeles.

Están actuando y van a venir algunas de las mejores compañías teatrales del mundo, como la Royal Shakespeare Company de Londres (Shakespeare y Rostand), Le Théatre du Soleil de Francia (Shakespeare, traducido y dirigido por Arianne Mnouchkine), el Piccolo Teatro de Milano (Goldoni y Shakespeare, dirigidos por Georgio Strehler), Cricot 2 (Wielepole-Wielepole y La clase muerta, del director polaco Tadeusz Kantor, que vimos en Madrid), el Waseda Sho-Gekijo de Japón (Las troyanas, de Eurípides), el Teatro Taller Épico de la Universidad de México (Novedad de la patria, original y dirigida por Luis Tavira, con quien estuvimos en El Paso), etcétera.

De la misma categoría son las compañías de ballet y de ópera (Covent Garden de Londres, con Mozart, Puccini y Brítten), las orquestas de cámara, de jazz, de música contemporánea, más numerosas exposiciones de pintura y escultura modernas.

Lo que no hemos visto anunciada es una sola compañía teatral española o siquiera alguna manifestación nuestra de arte visual. ¡España, con su formidable cultura y su poder creativo, ausente de un festival internacional organizado en una ciudad fundada por españoles hace más de dos siglos! ¿Por qué tal ausencia? ¿Por indiferencia o por falta de recursos como los países africanos, que no pueden venir por carecer de fondos a los Juegos Olímpicos? Nuestro teatro actual quizá no esté a la altura del mejor de Europa, América y Asia, pero tiene un pasado glorioso, que en buenas manos puede competir con lo mejor. ¿Hasta cuándo?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 13 de julio de 1984.

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