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Víctimas españolas en el golfo Pérsico

"Mi hijo Salvador no tenía ningún miedo, no sabía el peligro que corría"

La madre de Salvador Ruibal Rodríguez, mecánico reparador, está dramáticamente serena cuando evoca al hijo fallecido a bordo del Tiburón, el petrolero atacado por un avión iraquí en pleno Golfo Pérsico.- "Mi hijo no tenía ningún miedo, no sabía el peligro que corría:". Salvador era uno de los seis tripulantes gallegos que se encontraban en la sala de máquinas del mercante liberiano.

El joven cumplía 27 años el próximo 9 de julio. Se había casado hace poco más de 12 meses. No deja hijos. Vivía con su mujer, junto a sus padres y su hermana. Según su madre, "mi casa queda vacía". Su instinto de madre le aseguraba que este viaje al golfo Pérsico no debía haberse realizado e insiste en que su hijo no era consciente del peligro que suponía el paso por la zona de conflicto. Salvador Ruibal se había embarcado por primera vez a los 17 años. Era natural de Marín y, en esta zona de Galicia, el mar es la salida laboral más próxima y frecuente para cualquier muchacho. Desde que se embarcó el miércoles de la semana pasada, el joven mecánico no se había comunicado todavía con su familia. "Esperábamos tener noticias suyas hoy", dice su madre, "y las tuvimos para saber que había llegado al final de su vida". Carlos Samuelle do Campo había trabajado durante mucho tiempo como engrasador. El 20 de junio subía por primera vez al Tiburón, el mercante que había adquirido recientemente la naviera suiza en la que prestaba sus servicios desde hace varios años. Carlos era natural de Bayona y vivía en la parroquia de Sabarís, con su madre de 73 años, viuda, y una hermana subnormal, a quienes cuidaba y mantenía. Quizás por esta responsabilidad familiar no había llegado a casarse, a pesar de tener ya 36 años, con la trágica coincidencia de cumplirlos el mismo día que su familia tenía conocimiento de la tragedia. Una de sus dos hermanas casadas recuerda incluso la hora de su nacimiento, las seis de la tarde del 28 de junio. Según su hermana, la familia no tenía conocimiento de que Carlos estuviera en el Golfo y, por lo tanto, del peligro que corría. Fueron avisados de su fallecimiento por el cura de la parroquia y se lamentan de no haber sido llamados por la propia naviera.En el último momento

Etelvino Duarte Araujo había nacido en 1950. Tenía por lo tanto 34 años y era natural de Gondomar, donde vivía. A Etelvino, el destino le jugó una trágica pasada, ya que embarcó en el último momento porque el tripulante a quien correspondía se volvió atrás. Etelvino era una persona muy conocida en Gondomar y en toda la zona del valle del Miño, ya que fue uno de los promotores del partido comunista tras las primeras elecciones democráticas. Su vida, sin embargo, no discurrió por los derroteros de la política y el mar fue su trabajo y su trampa mortal. Estaba soltero, vivía con su madre y tenía otros cuatro hermanos. La noticia de su muerte fue facilitada por unos vecinos. Luis Olegario Cordeiro Alfalla encontró la muerte cuando se encontraba de servicio en la sala de máquinas. Era pañolero y tenía 49 años. Toda su vida en el mar. No en balde nació y vivió en la villa marinera de Aldán, del municipio de Cangas del Morrazo. Aldán tiene la mayor flota de Galicia y es una pequeña localidad cuyos habitantes se dedican desde la infancia al trabajo en el mar. Su hijo, de 24 años, también es marinero. Deja otra hija de 20 y una viuda. El único cadáver que pudo ser rescatado de entre el amasijo de hierros calcinados en que se convirtió la sala de máquinas del Tiburón, fue el de José Roberto López Troitiño. Había nacido en Cangas, donde vivía con su mujer. Tenía 30 años, trabajaba como limpiador. Su familia no se encontraba en la tarde de ayer en su domicilio. También era natural de Cangas del Morrazo el engrasador Antonio Paz Nerga, nacido en 1958. Tiene su domicilio familiar en Aldán. Deja una novia con la que pensaba casarse muy pronto y a sus padres y dos hermanas. Entre los fallecidos se encontraba también un vasco, el segundo ingeniero Ramón Sáiz Escurza, de 47 años, casado, padre de cinco hijos, natural de San Salvador del Valle (Vizcaya) y residente en Bilbao. La compañía naviera Líneas Marítimas Meino Von Eitzen, con sede en Vigo, afirma que el barco tenía un seguro especial, además de los obligatorios, precisamente en previsión de la peligrosidad de la zona a la que se dirigía el barco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de junio de 1984

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