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Los enfrentamIentos entre israelíes y sirios han elevado la tensión en el valle libanés de la Bekaa

Desde que, el pasado jueves, los Ejércitos sirio e israelí se bombardearon mutuamente durante dos largas horas, rompiendo así la calma que desde hace 20 meses prevalece a lo largo de los 50 kilómetros de frente, reina una gran tensión en la Ranura libanesa de la Bekaa, mientras la Prensa y los dirigentes de ambos países intercambian acusaciones sobre sus intenciones recíprocas.

Siria e Israel, que disponen respectivamente de más de 40.000 y 25.000 soldados en territorio libanés, han reforzado sus posiciones en las últimas 48 horas pero la mayoría de los observadores descartan que la actual agitación militar degenere en un nuevo conflicto armado entre ambos beligerantes y, todo lo más, prevén que se producirán nuevos incidentes.Algunas fuentes no excluyen, sin embargo, que, como ya hizo el anterior primer ministro israelí, Menájem Beguin, en vísperas electorales, en junio de 1981, su sucesor en el cargo, Isaac Shamir, intente ahora asestar, de cara a los próximos comicios de julio, un fuerte pero limitado golpe a Siria que le permitiese realzar su prestigio y cosechar un mayor número de votos.

Las emisoras de radio cristia nas libanesas aseguraron ayer que el grueso de las tropas de Damasco en Líbano fueron puestas el viernes en estado de máxima alerta, al tiempo que una brigada blindada, equipada con carros de combate soviéticos T72 -los más modernos que poseen las fuerzas armadas sirias-, fue enviada al frente como refuerzo. Paralelamente, el diario laborista israelí Davar -señalaba, por su parte, que el Ejército israelí llevaba a cabo obras de envergadura para mejorar sus defensas frente al enemigo sirio.

Intercambio de acusaciones

El fortalecimiento de las posiciones militares a ambos lados de la línea de alto el fuego sirio-israelí de 1982 se acompaña de un intercambio de acusaciones, cuya iniciativa corresponde al ministro hebreo de Defensa, Moisés Arens, que el pasado jueves calificó al régimen sirio de enemigo más implacable y determinado de Israel", que "sólo espera el momento propicio para atacarnos".Ayer mismo, Arens volvió a la carga en un teatro de Tel Aviv, sosteniendo que una guerra con Damasco "es posible", porque serviría de "maniobra de diversión para hacer olvidar los enfrentamientos internos que atraviesa el régimen sirio", pero tranquilizó a su auditorio, diciendo: "El Ejército sirio no es capaz de hacemos frente".

El rotativo sirio As Saura (Revolución) le contestó ayer, denunciando su maniobra, tendente a "inducir en error" a la opinión pública internacional para poder así "justificar una agresión planificada" contra Damasco, cuya aprobación por Estados Unidos irá a buscar a Washington durante el viaje que Arens tiene previsto efectuar la semana próxima a la capital federal norteamericana. "Siria", concluyó As Saura, "tiene una absoluta confianza en su capacidad defensiva".

Para evitar la repetición de los incidentes del jueves y las recientes infiltraciones de comandos palestinos en el sur de Líbano, controlado por sus tropas, Tel Aviv sugirió la semana pasada al secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, el despliegue entre sirios e israelíes de una fuerza tampón de la ONU. Pero tanto Pérez de Cuéllar como el Gobierno de Damasco rechazaron la propuesta, por considerar que ahondaría aun más la participacán de facto de Líbano.

Ayer, un coche-bomba hizo explosión en la localidad de Zahrani, 50 kilómetros al sur de Beirut, junto a una patrulla israelí, causando heridas a varios soldados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de junio de 1984

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