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Reportaje:

Astilleros y Construcciones, historia de una frustración

¿Cómo contar la historia de una frustración? No se puede denominar de otro modo el proceso seguido por Astilleros y Construcciones (Ascon), la empresa de astilleros viguesa con dos factorías del más alto nivel tecnológico de España y con una capacidad productiva y competitiva con las exigencias que el mercado europeo prevé para el próximo quinquenio. En esa situación aparentemente ideal se produce, no obstante, un quiebro que desemboca en una realidad que los trabajadores de los astilleros consideran inaceptable. Hoy, 1.037 trabajadores de Ascon habrán agotado todo tipo de prestaciones y ayuda para el desempleo, consumidas totalmente las ayudas del expediente número 12 de suspensión temporal de empleo, perdida ya la esperanza de engancharse en el tren de la reconversión naval.

Desde 1977, Astilleros y Construcciones es propiedad de Astilleros del Atlántico. Con Pérez Maura y Roberto Slinin al frente de los mismos, Ascon se integra de este modo en un extraño holding de navieras, consignatarios, astilleros, empresas auxiliares y gestores de tráfico naval, cuyo capital son los beneficios de las múltiples empresas que dirige.Tras el auge de la década precedente (barcos pesqueros, cementeros, graneleros, contenedores, portacontenedores, frigoríficos, buques de pasaje, todos con el límite de las 10.000 toneladas de registro bruto), empiezan los problemas económicos para el astillero con la contratación de un importante pedido de pesqueros para Cuba por un período de cinco años en los que no se prevé la adecuación de los presupuestos con la subida del coste de los barcos.

Motor de relanzamiento

El empresario judío-argentino Roberto Slinin, reclamado en la actualidad por dos juzgados de Vigo, fue el motor de un relanzamiento del astillero con planes de ampliación para la factoría de Ríos en la península del Morrazo, en la ría de Vigo, que se dedicaría a la construcción de contenedores y reparaciones con un nuevo dique de grandes dimensiones, que quedó a medio construir y con la potenciación de la factoría de Meira en Moaña, para nuevas construcciones.Los planes que el audaz Slinin trazó en 1979 contemplaban un aumento de la plantilla en los dos años siguientes, con los que los trabajadores de Ascon, que ya eran 1.700, se hubieran aproximado a los 2.000. En tanto el Consejo de Ministros aprobaba este plan en septiembre de 1980, en junio de ese mismo año se firmaba el primer expediente de regulación de empleo por año y medio. Ése sería el primer paso en un rosario de ampliación de prestaciones cuyo final se concreta hoy, ya que los grandes planes de Slinin se sumergieron en el desastre de la gestión empresarial más nefasta sobre las posibilidades de Ascon que se recuerda en un astillero.

Cualquiera de los hombres que han trabajado en esta empresa esgrime idéntica crítica hacia la dirección de la misma. Aseguran que la única forma de posibilitar la supervivencia del astillero pasa por el cambio del equipo directivo. En la actualidad, la empresa adeuda a cada trabajador una media de 400.000 pesetas. Su pasivo ronda los 6.000 millones de pesetas, aunque no hay datos exactos al respecto, repartidos entre las deudas contraídas con el Banco Exterior de España, Banco de Crédito Industrial, Instituto Nacional de Industria, Seguridad Social y Hacienda, que pueden suponer un 75% del déficit; otro 20% se lo reparten las empresas auxiliares del sector que se han visto colateral mente sumidas en la crisis ante la falta de pagos de Ascon. El 5% restante son los millones adeuda dos a los trabajadores en concepto de salarios y pagas no abonadas, a lo que hay que añadir el 10% de los intereses de demora desde 1980.

Ascon cuenta en estos momentos con 22 trabajadores que no pueden ser jubilados porque la empresa no tiene liquidez ni para aportar el millón y medio de pesetas necesarias para completar la base de jubilación. Mientras la falta de solvencia impide encontrar aval para conseguir el crédito necesario que posibilite la construcción de dos nuevos buques, los propios directivos van cobrando su sueldo de pequeñas reparaciones que se van realizando.

Depresiones nerviosas

La tensión sufrida en los cuatro años de regulaciones que soportan a sus espaldas los trabajadores no se salda con un dato aséptico de desesperación y agotamiento. La realidad se llama enfermedades mentales, depresiones nerviosas, tratamiento psiquiátrico, afecciones cardiacas, muertes prematuras. Un número difícil de concretar de trabajadores de Ascon está siendo atendido en hospitales psiquiátricos mediante un convenio amistoso conseguido por el comité de empresa con la Diputación Provincial, ya que en la Seguridad Social no se contempla este tipo de tratamiento. Algunos tienen diagnosticada una previsión de tres o cuatro meses de vida a consecuencia de las enfermedades nerviosas que padecen. Personas con dolencias cardiacas han visto agravada su situación clínica. En muchos casos la familia sufre directamente la situción del cabeza del grupo familiar que conduce a separaciones temporales o en algunos casos definitivas. ¿Cómo han subsistido a lo largo de estos cuatro años en los que el salario medio percibido fue de 25.000 a 30.000 pesetas?La explicación se entronca con la realidad socioeconómica de la ría de Vigo, donde puede convivir la huerta con el medio urbano, donde la mujer está acostumbrada a trabajar en cúalquier cosa desde lo más remoto de su conciencia como soporte familiar ante la acostumbrada emigración del varón, donde el segundo empleo era también una práctica habitual del operario, que hacía reparaciones por su cuenta y pequeñas chapuzas en las horas libres. Además, existe un fondo de gastos del comité de empresa y la generosidady comprensión de las entidades de ahorro, en especial la Caja de Ahorros municipal de Vigo, que ha concedido préstamos y no presiona en los cobros ante la especial situación de estas familias, o ese mismo trato de favor por parte del ayuntamiento a la hora de cobrar los impuestos.

Maquinaria muda y vacía

El derrumbamiento puede producirse, no obstante, cuando los trabajadores se vean obligados a reincorporarse al astillero mañana, 1 de junio. Ese día, a las siete de la mañana, volverán a cruzar las puertas de acceso y se colocarán ante la maquinaria muda y vacía. Según confesaba un miembro del comité hace unos días, no saben cómo van a reaccionar los trabajadores. No se puede predecir como responderán ante la evidencia de la nada como futuro. La situación ha sido calificada como explosiva y desde el comité temen no poder controlarla. Sería impensable, en estos momentos, que volviera a producirse una situación como la del pasado mes de enero, cuando los trabajadores retuvieron a los directivos durante 20 horas en la factoría y los dejaron salir tras unas prolongadas negociaciones. ¿Cuál hubiera sido la reacción ahora? Ya no se contempla la salida a la calle para manifestarse. Están agotados. Se aferran a la posibilidad de que la Xunta de Galicia intervenga o de que se vuelva a conseguir una prolongación de las prestaciones.El comité de empresa, formado por 22 miembros de la UGT, 12 de CC OO y nueve de la Intersindical, sigue llamando a todas las puertas. Exponiendo la necesidad de salvar el astillero mejor dotado tecnológicamente, pidiendo una investigación financiera para conocer realmente a cuánto ascienden las deudas de la empresa, y exigiendo la elaboración.de un plan de viabilidad para el mismo, esperando una intervención definitiva de la Administración central en este problema. Quizá la declaración de quiebra del astillero solucionaría todas las deudas y despejaría las incógnitas. Pero ahí está el consejo de administración, formado por los mismos hombres que prometieron a los trabajadores vender las acciones por un precio simbólico y retirarse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de mayo de 1984

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