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Tribuna:

La elipse

15 martesSubastas de San Isidro/84. Mola y cotiza el arte de Roberto Domingo, Sorolla, Iturrino, Benlliure, Palencia, Pedro Mozos, Mateos y Paco Arias (a quien tanto quise). La derecha/dinero se manifiesta estéticamente por sus gustos: 50 años de retraso y un Mateos que fue vanguardia antes de que yo naciera. Están al loro. Pero a un loro colonial del siglo pasado. A la cacatúa virreinal, más bien. En escultura, Capuz, que también fue vanguardia (vanguardia: una retaguardia anticipada), y mucho art nouveau para entresemana. En el artnuvó, tan catalán, nuestro pequeño mundo de Guermantes se manifiesta involuntariamente catalanista. AY, si ellos supieran, Gerardo, si la palmera supiera... En orfebrería, plata española del XVIII. Después de dos siglos de oro, vino un siglo de plata para bandejas. Relojes: Bracket ingleses, sonerías. La hermosa gente de derechas busca un reloj que no marque las horas (de la postmodernidad), como Lucho Gatica: "Porque voy a enloquecer". Cristal: "Decó, Lalique, Baccarat, Bohemia, Murano, La Granja, etcétera. Cuando la Dictadura de don Miguel Primo, se deterioraba una araña de Aranjuez (miles de lágrimas de cristal) y, en vez de encargar un arreglo, se le vendía a un chamarilero, que la restauraba y volvía a vendérsela a Palacio. Es casi lo de Miguel Ligero en Morena Clara, vendiendo en la tienda los mismos jamones que había robado por la trastienda. España es un sabor, Azcoaga? España es un trapicheo. Sólo que mi madre lo cantaba: "Ay mi morena, morena ,clara, ay mi morena, qué gusto da mirarla...". O sea que estamos incardinados sentimentalmente en el trapicheo. Para más peor. Instrurnentos científicos: "hasta 80 lotes de calidad". Aquí siempre se ha considerado eso de la ciencia (como en Guermantes) un poco menestral y con olor a cloroformo. Desagradable. Porcelana/cerámicas: Pasajes, Sargadelos, Sévres, Sajonía, Manises, China. Armas: alto el fuego. La contrarrevolución puede hacerse con armas de anticuario. Las escopetas pavonadas fugilan lo mismo.

17 jueves

José María de Areilza. Memorias exteriores. Tres misiones españolas ante tres figuras históricas. Perón o el fascismo blanco. E¡senhower o el imperialismo de rostro humano. De Gaulle o "la Europa de las patrias". José María lo narra con velocidad, precisión y ecumenismo.

18 viernes

Bibí -muá, muá- Andersen. "Que voy a protagonizar, Paco, la próxima película del genial Gutiérrez Aragón, que voy a hacer una revista que me han escrito los Berlanga, padre/hijo.... Que...". Bibí o la ambigüedad. Se lo dije este invierno, una tarde que pasamos juntos. "Bibí, te estás decantando demasiado hacia la gran hembra. Cuidado, Bibí. Tu ambigüedad era tu fuerza". Pero se entreadivinaba que estaba decidida a olvidar su androginismo de barrio chino y noche catalana para ser ella/ella. Posmodernidad, para Rubert de Ventós (su último libro, ya citado -aquí), es renuncia a las grandes seguridades, apertura a lo abierto, abdicación de los últimos títulos de racionalismo cerrado que nos brinda la filosofia y la política, a contraciencia. Pero nadie, felizmente se libra de sí mismo, ni Prometeo de su cuervo. Berlanga en el teatro y Gutiérrez Aragón en el cine sabrán jugar la ambigüedad -son grandes ambiguos estéticos- del personaje. Han fichado un puro no-saberpor-qué, uno no-sé-qué-que-queda-balbuciendo, y no una tía buena, que hay muchas. "Oscurezcámoslo", aconsejaba D'Ors. "No hay que tenerlo todo tan claro", dice Rubert. "La gente que lo tiene todo muy claro me da mucho miedo", me dice Ana Belén. Si Areilza lo hubiera tenido tan simplistamente claro como Franco, no les habría jugado tan bien el juego a Perán, a Eisenhower, a De Gaulle. Bibí, amor con un poco más de escolarización, tú puedes ser la musa amibigua de la postmodemidad. Piénsatelo, ¿mujer?

20 domingo

Julio Iglesias ya ha llegado a la cocacola, que es lo que está después de la gloria. A la fama, a la gloria es fácil llegar. Es por lo que luchaban los antiguos. Lo difícil es llegar a anunciar cosas. Antes se luchaba por quedar en una estatua municipal. Ahora se lucha por quedar en un bote de refrescos con la pestaña abierta. Hemos dado los premios publicitarios de El Europeo. Compruebo, entre profesionales, que la publicidad se agota en sí misma, como la pintura de Tápies. Es creación en estado puro. El producto o el mensaje, según los casos, se olvida por el camino. Creíamos que el proyecto vital de Julio Iglesias era llegar a Sinatra. Pero él sólo quería llegar a bote de cocacola. Después del Nobel, después de las Academias, después de cantar/cenar en la Casa Blanca, se empieza a anunciar cosas. La publicidad es el reino de los cielos capitalistas, y allí le sientan a uno a la diestra del producto anunciado.. (El producto suele ir de smoking.) ¿Julio Iglesias anuncia cocacola o la cocacola anuncia a Julio Iglesias? La publicidad anuncia al anunciante como el boomerang mata al que lo lanza, si se descuida. 10 millones/$ anuales le vamos a tributar a Julio Iglesias los contribuyentes de cocacola, que somos medio mundo (el otro medio es cismático y bebe pepsi: el capitalismo, como es un humanismo, se lo consiente). Bob Hope le ha pedido a Julio que cante para los Amigos de la estatua de la libertad, que este año cumple cien, como la coca. Sólo que la libertad es gratis y americana, mientras que la cocacola es multinacional, hay que pagarla y ahora viene en bote para que no podamos revenderles el casco. La cocacola, como la libertad, es irreversible. La fama se queda en las hemerotecas -si uno no anuncia algo. Los franceses no les dejan a los catalanes llamar champán a su champán. Tienen que decir "espumosos". España, país sin champanes, ha dado un gran espumoso: Julio Iglesias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de mayo de 1984