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Crítica:

Estreno del 'Concierto para viola', de Ángel Oliver

Odón Alonso se marchó dejando una muestra más de lo que ha sido su principal aportación durante los 16 años en que ha estado ligado a la Orquesta Sinfónica de RTVE como director titular, a saber, el apoyo a la música española de hoy.Una seria indisposición del maestro obligó a suspender dos ensayos y, en consecuencia, puso en peligro la realización del concierto. La solución tópica hubiera sido dar un concierto más de segunda parte, preparando la obra base y sustituyendo por fácil repertorio la siempre complicada música de Webern y el compromiso del estreno. Pues no. Odón Alonso aplicó su tiempo y su esfuerzo a preparar las Piezas op. 10, de Webern, que fueron muy bien tocadas por un plantel de 20 músicos, y a hacer del estreno de Oliver el centro de gravedad de la sesión.

Cinco piezas para orquesta, op

10 (Webern), Concierto para viola y orquesta (Oliver) y El caballero de la rosa (Strauss).Emilio Mateu, viola. Orquesta Sinfónica de R TVE. Director: Odón Alonso. Teatro Real. 17 de mayo de 1984.

La segunda parte se cubriría con la reposición de la suite sinfónica de El caballero de la rosa, obra que había sido interpretada en la temporada y que cedió con entrega y comunicatividad. Aunque algo gruesa de trazos, fue una versión más que meritoria dadas las circunstancias.

El compositor aragonés Ángel Oliver, con su Concierto para viola, escrito el pasado año, acaba de dar un paso importante en su carrera sólida y sin alharacas. Si sus obras siempre se han caracterizado por su equilibrio constructivo, en el Concierto ahora estrenado hay quizá mayor ambición formal, mayor fluidez del discurso musical y mayor personalidad sonora. La escritura para la viola solista explota con sabiduría y riqueza los recursos tradicionales del instrumento, y su color tímbrico se extiende a toda la orquesta, manejada con gran eficacia. Algunos momentos nos resultaron particularmente atractivos de sonoridad, como la incorporación de la orquesta al terminar la primera cadencia del solista, el destacado papel confiado al saxofón o el final mismo de la obra. Varias secciones bien diferenciadas se suceden y encadenan con total coherencia y un sentido unitario que justifica la concepción de la obra en un solo trazo.

Actuó como solista Emilio Mateu, viola siempre admirado por la pulcritud técnica y la justa musicalidad de sus interpretaciones, pero que alcanzó en este Concierto de Oliver la que estimo su más importante actuación con orquesta. Con afinación impecable, Mateu penetró en los contenidos expresivos de la composición y los dijo con sonoridad llena y grande, redonda.

La suma de aciertos en la obra de Oliver y en sus intérpretes justificó uno de los éxitos más señalados de la nueva música española en esta temporada que toca a su fin: hasta cinco salidas entre grandes aplausos que el maestro Odón Alonso condujo especialmente hacia el autor y el solista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de mayo de 1984