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Argentina inicia consultas para formar un frente de deudores

Argentina ha iniciado consultas de urgencia con varios países latinoamericanos para la formación de un frente de deudores que obligue a Estados Unidos y al Fondo Monetario Internacional (FMI) a revisar los planes de pago de las deudas externas.La propuesta argentina, que cuenta ya con el apoyo de México, Brasil y Venezuela, exige un plazo "de gracia" de cinco años sin intereses y una moratoria de otros cinco años de tasa regulada.

El aumento de las tasas de interés en Estados Unidos ha provocado la reacción conjunta de todos los sectores políticos, sociales y gremiales argentinos. Hasta la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT), de orientación peronista, que se había enfrentado al Gobierno cuando éste propuso al Parlamento la ley de reordenamiento sindical, aseguró ayer que "la mansedumbre no es infinita, la tolerancia se agota y el día de la soberanía está próximo".

La central obrera reclamó al Gobierno, a través de unas declaraciones públicas, "que reniegue de una política económica, implementada desde el exterior, que nos quiere condenar para nuestra eternidad", y asegura en el comunicado, firmado por Saúl Ubaldini, su secretario general, que "la victoria sólo es cuestión de tiempo y encuentros".

La bomba neutrónica

El presidente del Gobierno argentino, doctor Raúl Alfonsín, comparó ayer el aumento de la deuda externa por la subida de las tasas de interés en Estados Unidos con "una bomba neutrónica al revés, que destruye el aparato productivo de los países y deja en pie sólo a los seres humanos para que éstos, después, se mueran de hambre".El incremento de medio punto en las tasas de Estados Unidos significa un aumento de otros 175 millones de dólares en la deuda externa argentina, que representan el total de las exportaciones de carne previstas para este año.

Estos ajustes de medio punto en las tasas producidos en los últimos dos meses sumaron en total 690 millones de dólares más de la deuda argentina en lo que va de año. El doctor Bernardo Grinspun, ministro de Economía argentino, insistió en que el Gobierno mantendrá el índice de crecimiento del producto interior bruto y del salario real previsto para este año, y aclaró además que "nó se reducirá la importación de insumos para la industria. La deuda externa se pagará con lo que quede".

El ministro dijo que el presidente del Fondo Monetario Internacional, Jacques de Larosière, es un hombre preocupado por los problemas de los países en desarrollo, pero lamentó que se considerara un funcionario técnico, y no político. Al parecer, la respuesta de Larosière ante el reclamo argentino fue, precisamente, ésta: "Entiendo que esto puede alterar gravemente la paz social del país, pero no soy un funcionario político, sino técnico".

En un discurso público al inaugurar una exposición, Alfonsín dijo el miércoles por la noche que algunos centros financieros internacionales "se han vuelto locos". Y en un comunicado oficial, el presidente argentino señaló también que, "con plena conciencia de mi responsabilidad, me veo obligado a alertar que este comportamiento del sistema financiero internacional compromete la reactivación económica, la paz social de la República".

El aumento de la deuda externa argentina ha acelerado las gestiones pendientes entre los dos grandes partidos políticos, el radicalismo y el peronismo, para alcanzar juntos un programa de "unidad nacional". El nuevo plan del Gobierno para convocar elecciones en los sindicatos contempla todas las condiciones exigidas por los dirigentes peronistas, y éstos se han comprometido a su vez a calmar a los gremios que programan nuevas huelgas. La de los obreros del ferrocarril, que ha finalizado esta semana, habrá sido, según se asegura, la última gran demostración de fuerza.

El Gobierno espera que la llegada de la viuda de Perón, que se reunirá con Raúl Alfonsín el 21 de mayo para iniciar el llamado "diálogo político", permita reafirmar los acuerdos alcanzados en estos días.

Entre tanto, el ministro de Economía, doctor Grinspun, asistirá el miércoles y el viernes al Parlamento para responder a la interpelación del bloque peronista sobre el plan para renegociar la deuda externa.

Por su parte, los diputados del Partido Intransigente, con el apoyo del peronismo, denunciaron una fuga de capitales que alcanzaría los 35.000 millones de dólares, que tuvo lugar en los meses previos a la asunción del Gobierno democrático, y solicitaron la formación de una comisión parlamentaria para que investigue los "negocios ilícitos" de la Administración militar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 1984

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  • La propuesta cuenta con el apoyo de México, Brasil y Venezuela