Fraga asegura que no puede haber concertación mientras la política económica sea inamovible

El jefe de la oposición, Manuel Fraga Iribarne, manifestó ayer que la concertación social era imposible mientras el Gobierno siguiera planteando su política económica como inamovible. "Puede haber", dijo, "buena voluntad en algunas palabras del presidente del Gobierno, pero después Boyer dice que sus tesis no se pueden cambiar, con lo que la concertación planteada así pierde su virtualidad". Manuel Fraga, en un encuentro con la Agrupación de Periodistas de Información Laboral (APIL), anunció que en el próximo otoño su partido presentaría un manifiesto a la opinión pública explicando la situación del país. Manifiesto que, según sus palabras, "podría o no ir acompañado de una moción de censura en el Parlamento".

Manuel Fraga explicó que, a su juicio, la llamada concertación social era prácticamente imposible. Para el jefe de la oposición, más que de concertación hay que hablar de "contratos de adhesión". Según Fraga, no puede haber concertación cuando se "pone sobre la mesa un programa rígido sobre el que se pretenden acuerdos. En estos casos no puede hablarse de concertación".No negó Fraga Iribarne que pudiera haber buenas intenciones en las manifestaciones que a este respecto hacía el presidente del Gobierno, pero "luego Miguel Boyer termina planteando que sus propuestas son inamovibles". En frase gráfica, Fraga señala que "lo que no se puede hacer es soplar y sorber al mismo tiempo". Su partido, no obstante, estará presente en cuantos intentos haya en este sentido, pero sabiendo que son encuentros que difícilmente pueden desembocar en soluciones prácticas. E incluso acudiría a reuniones como las promovidas desde el PSOE, aunque entendía que no tenía mucho sentido un diálogo con un interlocutor que carecía de poder de decisión.

Sus críticas no deben interpretarse como un rechazo abierto a la política económica de Miguel Boyer, al que, a preguntas de los periodistas, calificó como "mal menor", pero sí matizó que "este Gobierno no tiene clara su política económica, ni su política social, ni su política sindical". Tal vez porque, como él mismo dijo, está aplicando una política que no es la suya. "No es, desde luego, una política socialista; es una política socialdemócrata".

Fraga criticó el excesivo gasto público, el exceso de endeudamiento exterior, las restricciones en la financiación empresarial, etcétera. Situación que provoca tensiones y una falta de confianza y desmoralización en el país. A su juicio, la política inflacionista seguida por el Gobierno ha hecho que el poder adquisitivo de las familias se haya reducido. Aunque ello no significa que su partido esté en contra de la moderación salarial. "Fuimos los primeros en defenderla", dijo, "pero esta moderación hay que explicarla a los trabajadores. Y los trabajadores entienden la necesidad de sacrificios".

A pesar de declararse nada catastrofista y advertir que los países no se van a pique fácilmente, manifestó que el paro tiene unos límites, a partir de los cuales la situación comienza a ser complicada. Y es entonces cuando se produce inevitablemente un auge de la economía sumergida y se profundiza en la picaresca y el fraude. Porque Fraga niega que los parados o los empresarios "sean unos gandules. En esto hay que tener mucho cuidado, hay que diferenciar muy bien las cosas".

El jefe de la oposición se muestra íntimamente a favor de garantizar a todos un mínimo de supervivencia, pero matiza que otra cosa es que se identifique el seguro de desempleo con todo el que no trabaja. Y Fernando Suárez, que acompaña a Fraga, matiza que el seguro de paro consiste en garantizar a los que han cotizado el derecho a recibir parte de su salario. "Desde el momento en que se utilizan estos fondos creados por la aportación de los que trabajan para pagar a los que nunca lo han hecho se distorsiona el sistema y se crean graves problemas de financiación".

Sindicalismo independiente

Respecto a los sindicatos, Manuel Fraga se muestra contrario a su dependencia política. Los sindicatos deben ser independientes. Y en esta convicción basa el presidente de Alianza Popular el que su partido se haya negado a patrocinar organizaciones obreras. Porque de las dos grandes centrales existentes Fraga dice que CC OO se debate entre las tensiones y las dependencias de las corrientes del propio PCE, y UGT lucha por su supervivencia, "apoyando la política económica del Gobierno y realizando de cuando en cuando algún gesto que la diferencie". Cree -apoyado por Fernando Suárez- que surgirá un nuevo modelo sindical independiente.Y en cuanto a las cosas que los socialistas han encontrado debajo de la alfombra, el presidente de la oposición asegura que hasta ahora el Gobierno no ha llevado ninguna al Parlamento. Fernando Suárez aprovecha para decir que "si han encontrado algo de la época en que Fernández Ordóñez estaba en el INI, Boyer en el Banco de España o yo en Trabajo, deben decirlo. Y si alguna cosa es objeto de acción penal, su obligación es llevarla ante el ministerio fiscal".

El patrimonio sindical acumulado, según Fernando Suárez, es propiedad de todos los españoles, y le parece una "barbaridad que pueda entregarse a dos sindicatos con escasa afiliación y excesivo poder". Otra cosa es el patrimonio histórico, que reconoce debe ser devuelto a aquellos a quienes se expropió.

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