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CARTAS AL DIRECTOR

Réplica de Jiménez del Oso

Hace varios meses, uno de los comentaristas habituales de este periódico me dedicaba un libelo (crítica es otra cosa) en el que sólo faltaba la mención de mis dignos progenitores. Aunque no recuerdo ya la calidad y cantidad de los insultos, lo que sí recuerdo es que se me acusaba de engañar a los televidentes. Ahora es un polémico colega el que me acusa de mentiroso. En ambos casos no se explica al lector cuáles son las razones por las que adjetivos tan poco gratos me son contundentemente aplicados.Entiendo que lo lógico sería no contestar a esta última agresión, puesto que no contesté a la primera, pero empiezo a preocuparme de si tendrán razón y quiero dejar pública constancia de ello.

Consecuentemente, me he apresurado a releer parte de los casi 400 guiones que he escrito para televisión en busca de las pretendidas mentiras. Hasta ahora no he encontrado ninguna. Cabe la posibilidad de que en algún guión de los que aún no he releído esté la verdad intencionadamente ignorada; si es así, espero encontrarla. Pero si no encuentro mentira en lo que he escrito o dicho habré de pensar que lo de mentiroso se melica por hablar de temas que en si mismo son falsos. Si, Como yo entiendo, es esta última la cuestión, permítaseme entonces que exprese aquí mi admiración hacia dos personas que están en posesión de la verdad. Lo único que falta es que expliquen cuál es esa verdad respecto a los temas de los que suelo hablar, e inmediatamente reconoceré, no que miento, pero sí que he faltado ingenua y torpemente a la verdad.

En tanto no llegue esa explicación, o ésta se limite al consabido y gratuito "esos temas son una patraña", seguiré pensando que ambos, comentarista y colega, son un par de cretinos. /

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de abril de 1984