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Ocho países europeos, en la amplia lista de la tortura de Amnistía Internacional

En uno de cada tres países del mundo se practica la tortura como un elemento más de la maquinaria estatal para reprimir disidentes. La tortura se ha convertido en una plaga en los países del Tercer Mundo, pero Europa tampoco escapa a la denuncia: cinco países de Europa del Este y tres de Europa occidental (España, Turquía y, en menor grado, Italia) figuran en la lista elaborada por la organización para la defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI).

En el informe, de 263 páginas, titulado La tortura en los ochenta, que hoy se hará público en Londres, AI dibuja un estremecedor panorama: "En los últimos cuatro años hemos comprobado 2.687 casos de tortura en 45 países. Hay denuncias en otros 55, pero en muchas ocasiones el silencio. por parte de los Gobiernos y la intimidación que rodea estos abusos hace difícil o imposible comprobar la denuncia"."La tortura", explica AI, "no existe porque haya torturadores individuales que son sádicos, aunque en muchos casos lo sean, sino porque en la mayor parte de las ocasiones los Gobiernos la consideran como una parte integral de su estrategia de Seguridad. En los electrodos o en la jeringa que aplica el torturador está el poder y la responsabilidad del Estado".

"Puesto que los malos tratos son responsabilidad de los dirigentes de los Gobiernos, sólo estos dirigentes pueden acabar con la tortura". Amnistía Internacional denuncia la falta de voluntad política para poner fin a estas prácticas y hace un llamamiento a la opinión pública mundial para que siga presionando: "la repulsa que suscitaron los campos de exterminio en la segunda guerra mundial se materializó en un convenio internacional por el que el genocidio ha quedado proscrito como crimen contra la humanidad. Las cámaras donde tienen lugar hoy día las torturas exigen una respuesta internacional análoga".

"Las víctimas de la tortura", prosigue el informe, "son hombres y mujeres de todas las clases sociales, edades, oficios y profesiones. En El Salvador se ha torturado a niños, y en Irán se les ha obligado a presenciar cómo torturaban a sus madres.

Los métodos varían desde los golpes y latigazos hasta técnicas como las descargas eléctricas o el esclavo negro sirio, aparato eléctrico que inserta una varilla metálica caliente en el ano de la víctima. Algunos sistemas, como la adn-únistración forzada de ' drogas que provocan dolor, práctica usada en la URSS, hacen especialmente difícil la comprobación de los malos tratos".

AI estima que existen medidas simples que pueden ayudar a acabar con estas prácticas, como el derecho del detenido a solícitarÍnmediatamente la visita de un abogado o un familiar.

"La tortura se practica sobre todo durante los primeros días de detención de la víctima", explica el informe; "si las leyes no dieran poder a las autoridades para incomunicar AI detenido, los malos tratos disrninuirían".

AI se refiere elogiosamente AI Reino Unido, país que fue denunciado en 1976 por practicar la tortura en Irlanda del Norte.

Londres introdujo una serie de medidas para garantizar la integridad de los detenidos y logró que disminuyeran radicalmente las denuncias por torturas.

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