El primado polaco condena la orden de retirar los crucifijos de las escuelas
El cardenal primado de Polonia, Josef Glemp, lanzó el miércoles por la noche una advertencia al Gobierno al asegurar que la mayoría de los polacos quiere tener crucifijos en las escuelas como un símbolo de nacionalismo.Glemp -que pidió un compromiso sobre la llamada guerra de los crucifijos- recordó que la orden de retirar los símbolos religiosos de los centros escolares entró en vigor bajo una legislación que establece la separación de la Iglesia y el Estado, pero cuestionó la legitimidad de una situación que va contra el sentimiento de la mayoría del pueblo.
"¿A quién molesta tanto la cruz?", dijo el primado polaco en una misa celebrada en la catedral de San Juan, de Varsovia, poco después de su llegada de un viaje por América Latina. Éste ha sido el primer comentario público sobre la confrontación que se inició en diciembre del año pasado con la retirada de siete crucifijos de una escuela de agricultura del Estado en Mietne (a 70 kilómetros al sureste de Varsovia) y que ha llevado a las relaciones entre la Iglesia y el régimen a su peor momento desde la implantación de la ley marcial en diciembre de 1981.
El mismo miércoles, antes de las palabras de Glemp -que, precisamente, han sido criticadas por obreros de Ursus por las concesiones de la Iglesia al Gobierno-, el Consejo General del Episcopado advirtió al Gobierno que se opondría a la retirada de los crucifijos.


























































