El estrecho de Ormuz

El Noticiero Universal

Las recientes investigaciones económicas realizadas sobre el hipotético cierre del estrecho de Ormuz demuestran que, al menos en un primer momento, Occidente podría resistir el envite gracias al incremento de los sufflinistros de otras zonas productoras (Venezuela, México, Nigeria, mar del Norte) y a la puesta en el mercado de la reserva estratégica de la Agencia Internacional de la Energía, controlada por Estados Unidos en su casi totalidad.Nadie podría evitar, sin embargo, un espectacular cambio en el precio y peso de los mercados, que pondría en peligro la incipiente recuperación económica en la que Occidente ha basado sus esperanzas. Para España, en concreto, los efectos serían más intensos debido a nuestra mayor dependencia del crudo del Golfo, especialmente en capítulos tan domésticos como el gas butano; pero la tendencia reciente a la diversificación de las compras y la mencionada intervención de la reserva estratégica, que Estados Unidos ya se ha comprometido a poner en el mercado, podrían suavizar los efectos negativos de una situación límite. (...)

Los expertos estiman, por tanto, que el mayor peligro de la larga guerra del Golfo sería una no descartable victoria iraní en el campo de batalla. Acto seguido, todo el mundo árabe, desde la costa atlántica de Marruecos hasta el Indico, correría un grave peligro de jomeinización.

Desde Irak, cuya mayoría religiosa es la chüta, hasta Líbano, en donde los integristas se han adjudicado las últimas y más importantes victorias, la progresión de numerosos regímenes no religiosos hacia el islamismo radical es algo que los estrategas consideran muy seriamente.

Algunos, como Arabia Saudí o Siria, han impregnado de un contenido religioso su vida pública para alejar parcialmente los pensamientos revolucionarios, pero en otros casos (recordemos las revueltas en Túnez y Marruecos) podría resultar muy difícil contener los fanatismos musulmanes, cargados de un nada despreciable contenido épico-religioso. En esta situación -es evidente-, los intereses occidentales estarían vitalmente amenazados.

25 de febrero

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