El joven fallecido tras tomar heroína y raticida había sido dado de alta en el Hospital Provincial

Jesús Prieto Barbas, de 28 años de edad, que falleció el pasado domingo en un calabozo de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, sufrió un paro cardiaco, según las primeras conclusiones del examen forense. Su novia, María Dolores Rosco, de 27 años, había fallecido unas 36 horas antes. Fuentes judiciales indicaron ayer que la primera impresión apunta en los dos casos a un envenenamiento. Prieto había sido dado de alta 14 horas antes de su muerte en el Hospital Provincial de Madrid, adonde había acudido por su propio pie para comunicar a los médicos que después de inyectarse heroína había ingerido raticida mezclado con comprimidos del tranquilizante Roinol, y que su novia, María Dolores Rosco, de 27 años, había fallecido en el domicilio de ambos, después de tomar los mismos productos.

Fuentes de la dirección del centro sanitario aseguraron ayer que al paciente se le practicaron análisis y un lavado de estómago, y que se le dio de alta, en lugar de mantenerle en observación, "porque su estado era normal".Al parecer, según manifestó el juez que instruye el caso, el origen de los dos fallecimientos se debe posiblemente a una decisión de "suicidio combinado". Según esta versión, en la noche del viernes al sábado, Jesús Prieto y su novia, María Dolores Rosco, decidieron, tras inyectarse una dosis de heroína, opiáceo al que ambos eran adictos, poner fin a su vida. Para ello, ingirieron una cantidad indeterminada de una mezcla de raticida y Roinol, un potente hipnótico.

Prieto sobrevivió y acudió al Hospital Provincial para recibir atención médica. A las 17.10 horas del sábado, ingresó por su propio pie en el servicio de urgencia, donde le hicieron un lavado de estómago. Prieto declaró allí que su novia había tomado lo mismo que él y que estaba muerta en su domicilio. El personal del hospital comunicó a la policía los hechos. Cuatro horas después de su ingreso, y después de ser sometido a un lavado de estómago y a diversos análisis, Prieto fue dado de alta.

Preguntado por el motivo del alta y de que se hubiera descartado su ingreso en observación, a la vista del final de la muchacha que había ingerido los mismos productos que el paciente, un portavoz del hospital dijo ayer que Prieto había intentado suicidarse 17 horas antes de ingresar en el centro sanitario, y que manifestó en repetidas ocasiones su intención de morir. "De los análisis que le fueron practicados en el hospital no se deducía ningún peligro ni inmediato ni a largo plazo, por lo que se le dio el alta. No existía ningún riesgo para el paciente", aseguró el portavoz. Fuentes del hospital plantearon la posibilidad de que la víctima se inyectara algo fuera del hospital, pese a que fue conducido esposado a los calabozos, acusado por la muerte de su novia.

Prieto, según un portavoz de la Jefatura Superior de Policía, no prestó declaración alguna antes de ingresar en el calabozo. Alrededor de las cinco de la madrugada del domingo, el detenido solicitó atención médica y, por su estado de nerviosismo, el médico de guardia le recetó un comprimido de Valium. A las 10.30 horas del domingo, los vigilantes le encontraron muerto.

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